La playa de Cádiz donde el atardecer parece de película y todavía puedes encontrar sitio si sabes cuándo ir
Hay lugares en la costa gaditana que conservan un aire salvaje difícil de encontrar en otros puntos de Andalucía.
La franja que une la playa de Zahora con el Faro de Trafalgar , en el municipio de Barbate, es precisamente uno de esos rincones.
Aquí no hay paseos marítimos con grandes avenidas ni hileras de pisos frente al mar.
Lo que vas a encontrar es una costa abierta, rodeada de dunas y un paisaje dominado por la silueta del Faro de Trafalgar.Aunque ahora en verano la zona recibe a bastantes visitantes, este tramo de litoral guarda un secreto que no todos conocen: cuanto más te alejas del faro caminando hacia el norte, más espacio encuentras para poner la toalla con total tranquilidad.
Es una playa de arena fina y dorada que invita a pasar el día entero al sol y quedarse hasta que el cielo empieza a cambiar de color al caer la tarde.Un entorno virgen cargado de historiaLa conocida como playa del Faro se extiende a lo largo de unos dos kilómetros, desde la base del propio Faro de Trafalgar hasta enlazar con la playa de Zahora.
Se trata de un espacio protegido y prácticamente aislado que destaca por la ausencia de grandes urbanizaciones alrededor.
En todo este tramo de costa apenas hay construcciones, salvo algún chiringuito muy puntual integrado en el paisaje.Bajo sus aguas cristalinas se esconde además un capítulo fundamental de la historia naval.
Frente a estas tierras se libró en 1805 la famosa Batalla de Trafalgar .
El relieve de su fondo marino es muy peculiar, ya que cuenta con una auténtica cordillera de montañas subacuáticas.
En cuestión de pocos metros, la profundidad del agua pasa de unos cuarenta metros a apenas cuatro en los picos más elevados.Esta formación rocosa genera un fenómeno muy curioso.
Cuando las mareas mueven el agua de forma paralela a la costa, el fondo actúa como un embudo natural.
El agua se comprime, coge presión y crea corrientes muy intensas con olas que a veces rompen en mitad del mar antes de llegar a la orilla.
Esta zona marítima se conoce popularmente como La Aceitera , porque en los días de viento las turbulencias y los remolinos hacen que la superficie del agua parezca aceite hirviendo en una sartén.Gracias a estas corrientes y a la gran cantidad de cuevas marinas, los barcos de pesca no pueden calar sus redes fácilmente.
Esto ha permitido que la fauna de la zona se conserve prácticamente intacta, convirtiendo este fondo en un punto muy valorado para los amantes de la pesca submarina a pulmón.Cómo llegar y dónde aparcar Para llegar hasta aquí sin complicarte la vida, lo ideal es tener claro el camino antes de salir.
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