La casa que la Princesa Margarita detestaba y Lord Snowdon convirtió en su refugio de fiestas y amantes sale a la venta
La historia de la Familia Real británica también se escribió lejos de los palacios.
Algunas de sus páginas más controvertidas tuvieron como escenario una antigua casa de campo en Sussex, un refugio que durante años estuvo estrechamente ligado a la tormentosa relación entre la Princesa Margarita y Antony Armstrong-Jones, conde de Snowdon.La propiedad, conocida como Old House, vuelve ahora al mercado por 3,95 millones de libras, unos 4,6 millones de euros, según la información facilitada por la agencia inmobiliaria Blue Book.
Se trata de una residencia del siglo XV que conserva buena parte de las huellas de quien fue su propietario y que llegó a convertirse en uno de los refugios favoritos de la bohemia británica.Entre sus peculiaridades destaca una especialmente llamativa: las paredes del cuarto de baño fueron decoradas por Snowdon con un collage de portadas de periódicos relacionadas con algunos de los grandes escándalos de la monarquía británica.
Un detalle que resume bastante bien el espíritu de una vivienda que fue testigo de fiestas, romances clandestinos y algunas de las tensiones que terminaron pasando factura al matrimonio del fotógrafo con la hermana de Isabel II.El refugio que Margarita detestaba y Snowdon convirtió en su particular reinoOld House llegó a manos de Antony Armstrong-Jones en 1958, cuando se convirtió en su regalo de bodas anticipado con motivo de su matrimonio con la princesa Margarita.
La propiedad pertenecía desde finales del siglo XIX a la familia materna del fotógrafo y tenía entonces un aspecto muy diferente al de la vivienda que hoy se comercializa.Para Snowdon, aquella casa rústica situada en Sussex encajaba con su personalidad y con la vida alejada del protocolo que tanto disfrutaba.
No había electricidad ni agua corriente y las comodidades eran prácticamente inexistentes.
Para Margarita, acostumbrada al confort de las residencias reales, la experiencia fue muy diferente.Según ha contado el chef Darren McGrady, que trabajó para la familia real, la princesa no llevaba bien la austeridad del lugar.
Incluso la pila del lavabo era un molde de repostería al que el dentista de Snowdon había practicado un agujero para utilizarlo como desagüe.
La ausencia de servicio doméstico tampoco ayudaba y Margarita llegó a asegurar que en la casa había un fantasma con sombrero y chorreras.La relación de la pareja tampoco atravesaba precisamente su mejor momento.
Mientras la princesa evitaba cada vez más aquel refugio, su marido encontró allí el escenario perfecto para organizar reuniones con algunos de los nombres más conocidos de la cultura y la sociedad británicas.De las fiestas de la bohemia a los romances clandestinosOld House se convirtió en punto de encuentro para el círculo de amistades de Snowdon.
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