Netanyahu tensa la cuerda en Gaza, Cisjordania y el Líbano para ganar las elecciones
El plan de paz de Trump para la guerra de Gaza –aprobado el año pasado por Hamás e Israel– con sus flamantes 20 puntos, sigue vigente sobre el papel.
Pero es en gran medida letra muerta.
En particular en lo referente a la entrega de armas de los milicianos de Hamás supervivientes en la Franja, así como a la retirada del Ejército israelí de ese territorio.
Los islamistas palestinos aceptaron el pasado 30 de julio hacer una entrega simbólica de armamento al organismo creado para gobernar de modo transitorio en la Franja –la Mesa de Paz–, pero la foto se hace esperar.
Entre otras cosas porque el Gobierno de Benjamin Netanyahu no deja de repetir que sus soldados no darán un paso atrás –actualmente ocupan más del 60 por ciento del territorio de la Franja– hasta que Hamás no entregue «todas las armas».
A mes y medio de las elecciones generales en Israel, la agresividad que muestra el Gobierno de coalición entre la derecha y los partidos ultrarreligiosos es evidente.
Netanyahu y sus aliados están convencidos de que «Hamás no entregará nunca las armas», y así lo expresan a diario en los medios de comunicación israelíes.
La consecuencia de esa premisa es un estado permanente de alerta y actividad bélica en todos los frentes.
Operaciones casi diarias en Gaza contra comandos de Hamás, o para asesinar a alguno de los líderes aún vivos del atentado del 7 de octubre de 2023.
Operaciones militares en el sur del Líbano en busca de dirigentes o de depósitos de armas de las milicias chiíes libanesas de Hizbolá.
Choques casi diarios entre colonos israelíes y árabes en Cisjordania, sobre los que el Ejército hebreo y el Gobierno hacen aparentemente la vista gorda pese a las protestas internacionales.
El objetivo de esta dureza premeditada contra los enemigos externos e internos de Israel es, según muchos, asegurar que Benjamin Netanyahu, 'Bibi' en el argot, consiga en las elecciones del 27 de octubre otro mandato más a sus 77 años.
Ya es el líder más longevo de la historia de Israel, con 19 años en el poder en tres mandatos.
Netanyahu quiere presentarse como el único político capaz de proteger a Israel, pese a que desoyó los avisos del 7-O .Su partido de centroderecha está firmemente respaldado en el Parlamento por los ultranacionalistas –que agradecen así su política de expansión de los asentamientos en Cisjordania , clave para hacer imposible la 'solución de dos Estados' con los palestinos–; y por los partidos religiosos o ultraortodoxos, satisfechos con 'Bibi' por su defensa de la exención del servicio militar para sus jóvenes seminaristas.
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