La esperada regeneración de un barrio obrero envejecido en Castellón que ignoró lo básico: el ascensor
Último día de septiembre y el calor sigue apretando.
En el trayecto que separa las viviendas de Alberto (47 años) y Gloria (85) en el grupo Rafalafena Tarongers de Castellón, cuatro vecinas pasan la tarde a la fresca.
Alberto saluda.
El trasiego de la farmacia ameniza la tertulia.
En este barrio, nacido a mediados de los 70 al amparo de la Obra Sindical del Hogar y que acogió a buena parte de la migración interior que llegó a Castellón durante el tardofranquismo, especialmente desde Andalucía, se sigue saliendo a la fresca y las partidas de guiñote marcan el ritmo de las tardes en el bar Alfonso.
Con espacios peatonales y zonas verdes comunitarias en este grupo de 20 bloques, con planta baja y tres alturas, y 320 viviendas se vive como en un pueblo, a pocos metros del centro urbano.
Seguir leyendo
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.