De Caitlin Clark a Kanter: cómo la WNBA terminó en el centro de la guerra cultural
La WNBA llevaba años intentando conseguir algo que parecía complicado: dejar de ser considerada la hermana pequeña de la NBA.
Lo está consiguiendo.
La liga cerró 2025 con 3,1 millones de espectadores en las gradas, un 33% más que el año anterior, y su temporada regular más vista en 27 años, mientras las redes sociales y las nuevas estrellas han multiplicado su presencia.
Y justo cuando el producto empieza a consolidarse, la competición se ha convertido en otro escenario de la guerra cultural estadounidense.
Enes Kanter Freedom y Royce White, dos exjugadores de la NBA, han anunciado que pretenden presentarse al Draft de la WNBA de 2027 identificándose como mujeres trans.
Fuentes próximas a la liga aseguran que ninguno de los dos es elegible para participar y describen la maniobra como un intento de provocar división y atraer atención alrededor de la competición.
La WNBA, además, no tiene actualmente una política pública específica sobre la elegibilidad de mujeres trans.
No es casualidad que el anuncio haya terminado desembocando en otro episodio de confrontación.
El domingo, Kanter fue expulsado de su asiento durante el partido entre Indiana Fever y Chicago Sky después de un enfrentamiento verbal con Natasha Cloud.
El exjugador llevaba una camiseta con el mensaje «WOMAN.
Noun.
Adult human female» y Cloud se dirigió hacia él durante una interrupción del encuentro.
Seguridad terminó sacándolo del pabellón.
Pero reducir lo que está pasando a la polémica entre Kanter y Cloud sería quedarse en la superficie.
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