Mercedes Milá: «A mí me gusta vivir donde soy feliz, y Esplugues de Llobregat es mi infancia, son mis raíces. Aquí tengo mi paz»
Hay lugares que acaban formando parte de la identidad de quienes los habitan.
Para Mercedes Milá , ese punto de referencia que ha acompañado a la periodista y presentadora de televisión durante toda su vida y que sigue ocupando un espacio especial en su memoria: Esplugues de Llobregat , un municipio situado cerca de Barcelona.«Nací en Esplugues el 5 de abril de 1951 y, como tanta gente, en la cama donde dormían mis padres», recordó hace unos meses la periodista en Instagram.
Allí pasó también sus primeros años junto a sus cinco hermanos menores.Su llegada fue celebrada en la familia, aunque no exactamente como esperaba su abuelo, José María Milá : «Deseaba que ese nieto hijo de su primogénito fuera un chico, pero salí yo.
Lo primero que salió de su boca, a pesar de esa pequeña decepción, fue 'una preciosidad de niña'».Además, señaló con humor, el título recibido en su municipio seguro que «le habría compensado el disgusto que debió tener cuando salió niña». «Hubiera sido muy feliz escuchando que aquella niña había sido nombrada por el Ayuntamiento de nuestro pueblo @ajesplugues Embajadora de Esplugas», manifestó.Esa niña acabó convirtiéndose en una de las caras más reconocibles de la televisión española, pero, su vínculo con el municipio sigue intacto más de siete décadas después.
Una conexión que le llevó a recibir el distintivo como Embajadora de Esplugues de Llobregat el pasado 6 de julio. «A mí me gusta vivir donde soy feliz , y Esplugues es mi infancia, son mis raíces.
Aquí tengo mi paz», aseguró.Las Torres del Conde de Montseny: la finca donde empezó todoMilá fue la primera de los seis hijos de los condes de Montseny.
Como primogénita, y de acuerdo con las leyes nobiliarias, era la heredera del título familiar.Sin embargo, cuando su padre falleció en 2012, renunció formalmente al título de Condesa de Montseny en favor de su hermano menor, José María.
Una decisión que llegó después de que sus hermanas, mayores que él, también renunciaran a sus derechos sucesorios.Para Milá, aquel título nunca supuso vivir al margen de la realidad que la rodeaba: «El título que tenía mi padre no me permitió en absoluto vivir desconectada de la calle .
Jamás».Su infancia transcurrió en Las Torres del Conde de Montseny , una finca histórica vinculada a la familia desde el siglo XIX.
Una etapa que, aunque no recuerda con claridad, cree que fue buena: « No tengo recuerdos de antes de 12 años , me encantaría.
Incluso he hecho alguna sesión de hipnosis.
Es una señal de que fue una infancia feliz y tranquila, sin alteraciones».Las Torres del Comte de Montseny no era simplemente una vivienda familiar.
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