Los pulpos tienen su propio 'Club de la Lucha' y es mejor que no te acerques demasiado si no quieres llevarte un golpe de tentáculo
Los pulpos jóvenes que viven en los arrecifes de Brasil protagonizan encuentros con peces que pueden parecer auténticas peleas submarinas , aunque detrás de esos golpes existe un comportamiento mucho más sofisticado.
Un estudio sobre Octopus insularis, publicado en la revista científica Behavioural Processes , ha analizado cómo estos cefalópodos modifican su respuesta dependiendo de quién se aproxima a ellos y de las intenciones que muestra el otro animal.
Los investigadores estudiaron 101 interacciones entre pulpos juveniles y 10 especies de peces en aguas poco profundas de la costa nororiental de Brasil y varias islas oceánicas.
Para ello siguieron a 38 ejemplares jóvenes mientras se movían por el arrecife y buscaban alimento .
Las grabaciones mostraron que los cefalópodos no atacaban de manera indiscriminada, sino que ajustaban sus movimientos a la conducta de los peces que compartían su territorio.
Las situaciones más tensas surgían cuando aparecían peces territoriales , como determinadas especies de damiselas .
Estos animales intentaban expulsar a los pulpos mediante rápidos movimientos descritos por los científicos como golpes o embestidas.
La reacción del cefalópodo podía ser inmediata: además de encogerse ante el ataque, extendía uno de sus brazos de forma brusca para propinar una especie de manotazo defensivo al pez que se había acercado demasiado.
Una respuesta según el rival El comportamiento cambiaba radicalmente cuando los acompañantes eran peces no territoriales .
Mientras los encuentros conflictivos duraban una media aproximada de 14 segundos, las interacciones con especies que simplemente seguían o rodeaban al pulpo alcanzaban unos 46 segundos.
Estos últimos peces podían aprovechar la actividad de caza del cefalópodo , mientras este continuaba buscando alimento sin recurrir a los rápidos golpes observados durante los enfrentamientos territoriales.
Un pulpo joven de la especie 'Octopus insularis' observa atentamente a un pez cercano (Michaella Andrade) Mediante un análisis estadístico de secuencias, el equipo comprobó que determinados comportamientos tendían a aparecer siguiendo patrones reconocibles.
"Claramente, no existe una única forma en la que interactúa n", explicó Jennifer Mather , coautora del estudio e investigadora especializada en comportamiento de pulpos.
Según los autores, los resultados indican que estas respuestas son adaptativas y dependen en gran medida del contexto , algo que amplía lo que se sabía sobre las relaciones entre cefalópodos y peces.
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