Una maniobra de infarto acercará a la sonda BepiColombo a Mercurio tras ocho años de viaje
La BepiColombo, una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la japonesa JAXA para desentrañar los misterios de Mercurio, comenzará este jueves su acercamiento al planeta más pequeño y desconocido del Sistema Solar, hacia el que partió hace ocho años.
Y lo hará con una maniobra de máximo riesgo.
Los dos módulos científicos de la nave, destinados a sobrevolar el mundo más cercano al Sol, se separarán para seguir el resto del camino por su cuenta, lo que constituye el primer paso de una de las llegadas planetarias más complejas que una misión europea haya intentado jamás.La sonda, que lleva el nombre de Giuseppe 'Bepi' Colombo (1920-1984), un matemático, físico e ingeniero italiano fundamental en la exploración de Mercurio, fue lanzada desde el puerto espacial europeo en la Guayana Francesa en octubre de 2018.
Ha recorrido 10.000 millones de kilómetros, incluido un sobrevuelo de la Tierra y dos de Venus, que le permitieron modificar su trayectoria y su velocidad orbital alrededor del Sol mediante asistencias gravitatorias, además de seis sobrevuelos de Mercurio para ajustar progresivamente su trayectoria y reducir su velocidad hasta quedar en condiciones de ser capturada por la gravedad del planeta.«No ha sido un viaje fácil», reconoció el martes Santa Martínez, directora de misión en la ESA, en un encuentro con los medios.
Pero ahora comienza lo más complejo: el tramo final será la guinda del pastel.
El jueves, el sofisticado Módulo de Transferencia de Mercurio (MTM) de la ESA, que ha impulsado el viaje, completará su trabajo y se separará del Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (MIO) de JAXA, los dos módulos científicos, diseñados para ser complementarios.
Ambos entrarán en la órbita alrededor del planeta juntos, hasta que, si todo sale según lo previsto, se digan adiós en diciembre en otra operación de vértigo.Misión arriesgadaEse será un momento crucial para la misión porque «hay muchos subsistemas, como la propulsión del MPO, que no hemos probado nunca en condiciones de vuelo», indicó Ignacio Tanco, jefe de operaciones de misión del Sistema Solar Interior en la ESA.
MIO permanecerá en su órbita polar científica, mientras que su compañero maniobrará para alcanzar su órbita final en marzo de 2027.
Un mes después, los dos satélites comenzarán su trabajo científico. «Es una misión muy arriesgada», confirma Martínez. «Mercurio es un ambiente donde es muy difícil operar, al estar muy próximo al Sol, pero lo que hace esta misión realmente única es que por primera vez en la exploración espacial vamos a llevar a dos naves a la proximidad del planeta y vamos a ponerlas en órbita.
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