El Elche de Anselmi recibe al Real Madrid con Sarabia en el cogote
Apenas cinco partidos y ya va sujeto Martín Anselmi (Buenos Aires, 1985) al auxilio del club tras una génesis de competición donde las expectativas le están dando la espalda al papel que, desde el banquillo del Elche, quiere escribir con buena letra el técnico argentino en su debut en España. «Entiendo el nerviosismo de la gente, pero los resultados llegarán», dijo la semana pasada respondiendo a las dudas que ha despertado el equipo entre la afición ilicitana.
Dos puntos de quince posibles tras dos empates y tres derrotas están siendo la carta de presentación de un entrenador sobre el que pesa demasiado la sombra de Éder Sarabia , que dejó el equipo por voluntad propia al final de la anterior campaña para tomarse un descanso.Anselmi es un tipo con una historia curiosa -fue periodista deportivo en Argentina durante casi una década-.
Su bautizo en los banquillos en Europa apenas duró cinco meses en el Oporto portugués en 2025.
Se le recuerda por sus declaraciones a los medios, que solían cimentar el trabajo semanal de la prensa.
Un año después, tras un paso por el Botafogo brasileño, llega a España para suplir a Sarabia y dirigir al equipo franjiverde en una adaptación donde se ha autoexigido un cambio desde los cimientos. «Está siendo un cambio tremendo», comentan desde el propio vestuario.
El Elche era un equipo muy modelado por Sarabia donde la posesión era clave para todo; desde defender con balón a llegar al área tras agotar al rival como un perro de presa tras la pelota.
Se ve al actual equipo franjiverde como los rivales de hace pocos meses en su contra: asfixiados en la recuperación y sin ningún protagonismo en la posesión.
Por eso, sobre el césped, la única sinergia en común lleva al equipo a sufrir, a sentirse inferior aunque hayan tenido que renunciar, como ante el Athletic el sábado, a cualquier atisbo de liderazgo con el balón.
Una de las claves de ello ha sido la pérdida de jugadores claves: «No está Aleix Febas, Aguado no es el mismo en este dibujo, se nos ha ido Affengruber que, desde atrás, comenzaba el juego», dice la misma fuente.
Era un Elche que dominaba al rival, muy trabajado tácticamente y con jugadores en ataque que le daban un salto de calidad. «Contar con André da Silva, con Rafa Mir, con Álvaro Rodríguez… era un lujo para un equipo modesto».
Y encima, muy baratos.
Sus clubes de origen, en el caso de los cedidos, asumían la mayor parte de la carga salarial.
Ahora los jugadores que han llegado no tienen ese nombre y se asocian a una modestia donde el desconocimiento de sus prestaciones en la máxima categoría despierta muchas dudas.
Osorio, Buenanotte, Revivo o el regreso de Ponce, que hizo 4 goles hace cuatro campañas, han centrado un mercado al que llegaron para hacerse sitio muy tarde.
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