La apasionante vida de Astrid de Noruega: una infancia marcada por la guerra, un amor prohibido y cinco hijos
Astrid de Noruega no estaba destinada a ocupar el lugar que terminó asumiendo dentro de la Casa Real.
Tampoco estaba llamada a protagonizar una historia de amor capaz de poner en jaque la voluntad de su propio padre.
Sin embargo, la vida fue colocando a la princesa ante situaciones que la obligaron a dar un paso al frente y a tomar decisiones que marcaron para siempre su biografía.Hermana mayor del Rey Harald V y cinco años mayor que él, Astrid falleció el pasado 11 de septiembre, apenas dos semanas después que su hermano.
Este miércoles, la Familia Real noruega se ha reunido para darle el último adiós en la parroquia de Asker, el lugar donde vivió durante décadas, poniendo el broche a una vida dedicada a su familia, a la Corona y a numerosas causas sociales.Su trayectoria estuvo marcada por las pérdidas desde muy joven, por una infancia condicionada por la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, por una inesperada responsabilidad institucional que asumió cuando apenas tenía 22 años.
Pero si hay un capítulo que define especialmente a Astrid es el de su matrimonio con Johan Martin Ferner, un amor por el que estuvo dispuesta incluso a plantarse ante su padre.Una infancia marcada por la guerra y una responsabilidad inesperadaAstrid nació en el seno de la Familia Real y creció junto a sus hermanos, Ragnhild y Harald.
Sin embargo, su infancia estuvo lejos de desarrollarse con normalidad.
Cuando tenía apenas ocho años, la invasión nazi de Noruega obligó a la familia a abandonar el país y la princesa pasó varios años en Estados Unidos antes de regresar a Europa.A su vuelta continuó con su formación y estudió Economía e Historia Política en la Universidad de Oxford.
Un recorrido especialmente significativo teniendo en cuenta que Astrid padecía dislexia, una dificultad que conoció de primera mano y a cuya visibilización y apoyo dedicó posteriormente parte de su labor.Pero fue la muerte prematura de su madre, la entonces Princesa Marta de Suecia, la que cambió definitivamente su papel dentro de la institución.
Marta falleció en 1954, cuando tenía 53 años, y su marido, Olaf, todavía era príncipe heredero.
Ragnhild, la hermana mayor, ya había contraído matrimonio y se había instalado en Brasil, por lo que Astrid asumió buena parte de las funciones que hasta entonces correspondían a su madre.Con apenas 22 años se convirtió así en la mujer que acompañaba institucionalmente a su padre y ejercía de primera dama en numerosos compromisos.
Una responsabilidad que mantuvo durante años y que continuó cuando Olaf fue coronado Rey en 1957.
Un amor que puso a prueba a la CoronaEn aquellos años llegó a su vida Johan Martin Ferner.
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