Los municipios con nucleares piden extender al conjunto el indulto de Almaraz
La prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030 ha dejado de ser únicamente una decisión sobre el futuro de los dos reactores cacereños.
Para la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares y Almacenamiento de Residuos Radiactivos (AMAC), representa una oportunidad para abrir una discusión de mayor alcance: si una central puede continuar operando con garantías de seguridad, el mismo criterio debería poder aplicarse al resto del parque nuclear español.Así lo plantea su presidente, Juan Pedro Sánchez, en una carta difundida tras la decisión del Gobierno, apuntando que tras la «satisfacción» tras el indulto parcial a Almaraz debe abrirse «un debate más amplio sobre el futuro energético de nuestro país».El Ejecutivo aprobó la continuidad de Almaraz después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera el pasado 16 de julio un informe favorable, con condiciones, tras analizar la seguridad de la instalación.
El nuevo horizonte fija el funcionamiento de las dos unidades hasta el 8 de junio de 2030.
El calendario anterior establecía el cierre de Almaraz I el 1 de noviembre de 2027 y el de Almaraz II el 31 de octubre de 2028.Para AMAC, el dato esencial es precisamente que la decisión se ha adoptado después de una evaluación técnica. «Se ha reconocido, después de un proceso técnico y administrativo riguroso, que una instalación nuclear puede seguir aportando energía con las garantías de seguridad exigibles», sostiene Sánchez.El precedente resulta especialmente relevante porque el resto del parque nuclear español mantiene, por ahora, el calendario de cierre pactado en 2019.
Ascó I tiene previsto cesar su actividad en octubre de 2030 y Ascó II en octubre de 2031, mientras que Cofrentes tiene fijado el final de su explotación para noviembre de 2030.
Vandellós II tiene como horizonte febrero de 2035 y Trillo mayo de ese mismo año.
Almaraz, por tanto, es la primera pieza que se mueve de forma efectiva en ese calendario de apagón nuclear, que tiene previsto culminar en 2035.
Y esa modificación abre una ventana para quienes defienden que las demás centrales puedan seguir el mismo camino si superan las evaluaciones de seguridad y existe necesidad de mantener su producción.La propia AMAC evita plantearlo como una reivindicación exclusivamente empresarial. «Desde AMAC hemos defendido siempre que la continuidad de las centrales nucleares debe decidirse sobre esa base: seguridad, rigor técnico y necesidad energética», afirma su presidente.La cuestión afecta, en primer lugar, a las compañías propietarias, que deben valorar el coste de las inversiones necesarias para prolongar la operación y la rentabilidad de las plantas.
Pero el debate trasciende los intereses de Iberdrola, Endesa, Naturgy.
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