Los trucos de algunas ofertas eléctricas esconden cláusulas que elevan la factura hasta 200 euros al año
Los precios récord que está marcado el mercado eléctrico en las últimas semanas no solo está provocando un súbito incremento de las facturas de la luz, tanto de quienes se encuentran en el mercado regulado como de aquellos que están cambiando de tarifa o compañía.
Incluso quien aún mantenga su contrato se puede encontrar con la sorpresa de que su eléctrica le sube los precios de acuerdo con lo que ese usuario firmó en su momento y que incluía una cláusula de escape: si el mercado se disparaba, lo que paga por su recibo también puede hacerlo...Esta es una de las tretas que utilizan algunas compañías energéticas para elevar, por la puerta de atrás, el importe del recibo que pagan los clientes.
Y lo hacen casi sin avisar o sin que los propios ciudadanos conozcan la realidad de unas cláusulas que en su momento rubricó, pero sin tener una información clara de los compromisos que estaba asumiendo.
El mercado eléctrico está viviendo un inicio de otoño con precios estratosféricos después de un verano récord.
Cuando falta poco más de una semana para que finalice el mes, el precio medio de generar electricidad supera ampliamente los 130 euros/MWh frente a los menos de 60 euros que se pagaban justo hace un año.
Es decir, se está más que duplicando las facturas, sobre todo de quienes se encuentran en el mercado regulado o, aún estando en el libre, tienen una tarifa indexada al 'pool'.¿Qué hay detrás de algunos contratos?Una de las tácticas que utilizan determinadas eléctricas pasa por incorporar en el coste final del recibo toda una serie de servicios adicionales que el usuario desconoce o que, directamente, no necesita.
Por ejemplo, una ayuda para realizar reparaciones en casa, un seguro vinculado a su casa o un servicio de mantenimiento de la caldera o de las instalaciones que nadie había pedido.
Su coste puede rondar los 200 euros al año para ese hogar.Otra forma que tienen algunas empresas de subir los costes iniciales es limitar los descuentos que ofrecen en sus promociones a apenas unas semanas o algún mes.
Es decir, el porcentaje de ahorro que se publicita como una fórmula para tener una mensualidad más barata es realmente una promoción de escaso recorrido.
Por eso lo mejor es siempre calcular cuál puede ser el coste real a un año vista, para poder comparar con cierta perspectiva.También se da la circunstancia en algunos contratos de que incluyen cláusulas que permiten a la compañía subir el precio del kilovatio/hora (kwh) contratado inicialmente a un coste superior si las condiciones del mercado mayorista cambian.
Esta característica supone una auténtica sorpresa para el titular porque había confiado en que se le iba a aplicar siempre el mismo precio, sin posibilidad de cambio.
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