El profesorado se las prometía muy felices con la marca de agua de Anthropic. En un día ya la habían hackeado (y no hacía falta)
La semana pasada, Anthropic anunciaba la llegada de su marca de agua para los textos generados con Claude, con el fin de cumplir así con la legislación europea .
Tras el revuelo causado y las amenazas de bajas en la suscripción , explicó detalladamente cómo funcionaba .
Spoiler: no deja nada claro quién ha hecho el texto ni el grado de uso de la IA.
Los textos generados con IA están a la orden del día, pero hay un escenario donde son especialmente preocupantes para quien recurre a ellos: la educación.
Puedes aprobar el trabajo, pero el aprendizaje pasa factura.
Y ahí el profesorado se enfrenta a un reto mayúsculo: los detectores de IA fallan más que una escopeta de feria , y el problema es tan grande que en China hasta optaron por "apagar" los modelos en selectividad .
En ese escenario, sin una forma fiable de saber qué ha escrito realmente el alumnado, la marca de agua de Anthropic suena a maná caído del cielo.
Sobre el papel. (Casi) todos los estudiantes usan IA .
Una encuesta reciente en el Reino Unido arrojaba una conclusión abrumadora: el 95% de los estudiantes de grado usa IA y un 94% la usa específicamente para sus evaluaciones.
En Australia, la empresa de software Turnitin elaboró un informe el pasado mes de julio en el que revelaba que más del 53% de los trabajos presentados en la universidad habían utilizado algún tipo de IA.
En pocas palabras: la usa (casi) todo el mundo.
La última esperanza del sector educativo .
Tú le pides el texto a Claude, este te lo genera y alegremente lo copias en Word y le cambias cuatro palabras confiando en que no se note.
Pues no: sigue ahí.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.