«Cuando empecé, el aprobado estaba muy barato»
A José Coronado no dejan de sentarle bien los años.
Hace mucho que se quitó de encima el sambenito de galán.
Ahora, a los 69, asegura que no se mira en el espejo ni por casualidad, pero allá donde vaya, lo quiera o no, jamás deja de ser mirado.
Al entrar al edificio de Vocento, la recepcionista, nerviosa, le pide una foto y le dice que en su casa «es un dios».
Él le responde con amabilidad y posa para el selfie.El actor tiene eso que no se compra ni se presta: presencia física, elegancia natural, delicadeza y a la vez masculinidad.
Maneras.
Una forma de escuchar y de interesarse por el otro que hace sentirse visto al interlocutor.
Y, por si fuera poco, esa voz grave, áspera y pausada que cualquiera en este país reconocería a ciegas porque lleva escuchándola desde 1987.
Gracias a la televisión ( Periodistas, Entrevías, El Príncipe... ), Coronado es ya como de la familia; y en el cine ha alcanzado estatus de clásico.
Ahora estrena una serie con vocación de cine, El problema final , que adapta la novela de Arturo Pérez-Reverte.
Un cluedo exquisito que homenajea al cine negro y a las novelas de Conan Doyle y Agatha Christie donde cualquiera (menos el muerto) puede ser el asesino.XLSemanal.
El problema final es una historia fascinada por cierta estética y ética del pasado. ¿Se considera una persona nostálgica?José Coronado.
No, yo nunca he tenido apego al pasado, pero mi personaje en la serie, Ormond Basil, es la nostalgia personificada.
Un viejo actor que camina solo en la vida, que nunca fue brillante y al que solo se lo recuerda por hacer de Sherlock Holmes en películas de serie B.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.