Psoriasis, el enemigo común de Stalin, Pablo Escobar y Kim Kardashian
¿Hubieran sido menos sanguinarios algunos personajes históricos si no hubieran padecido algunas enfermedades de la piel? Nunca sabremos si el rascado crónico y el aislamiento social crearon el monstruo o si empeoraron una maldad que ya venía de serie
Antes de sacar conclusiones precipitadas, lea atentamente este artículo. Su contenido ha sido formulado a base de Dermatología e Historia. En ningún momento justifica ni disculpa los crímenes o purgas cometidas por los protagonistas. No nos hacemos responsables de otras interpretaciones. En caso de duda, consulte con su historiador de cabecera.
" Stalin podía cambiar el mundo, pero no podía dejar de rascarse. ¿Para qué sirve ser todopoderoso y temido si cada noche los huesos duelen y la piel escuece?". Estas palabras, escritas por Sergio del Molino en su libro La piel , tienen más de seis años, pero le sirven al catedrático de Dermatología jubilado José Carlos Moreno para introducir alguna de sus charlas sobre enfermedades cutáneas en diferentes personajes históricos. "Del Molino reconoce que es un enfermo psoriásico y él plasma su vida y sus vivencias en este libro y hace comparación con la de otros personajes que han padecido psoriasis. Es el que me ha servido verdaderamente como punto de partida para ir conociendo la vida de muchos enfermos que padecieron esta enfermedad", confiesa Moreno.
A partir de ahí, el especialista ha buscado numerosas referencias y ha estudiado muchos otros personajes -algunos de ellos presentes en el libro de Del Molino-, no solo pacientes de psoriasis, sino de otras afecciones cutáneas desde el inicio de los tiempos. Moreno, que fue jefe de servicio de Dermatología en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, pertenece al Grupo Español de Historia y Humanidades de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) , donde son auténticos amantes de su especialidad médica relacionada con la literatura, el arte y la historia. El trabajo de Moreno demuestra que la historia de la humanidad también se ha escrito a base de complejos, intensos rascados y ropas manchadas de sangre. Personajes envueltos en estigma y malentendidos por la ciencia y la sociedad de su época.
La Grecia clásica, Egipto, incluso antes Mesopotamia dejaron constancia de dermatopatías . Incluso en la Biblia describía bajo el término lepra cualquier cosa que descamara la piel o la manchara con esa primera idea de estigma: la piel se enferma como castigo divino, lo que exige exclusión social. El Libro de Job dice que éste fue herido por Satanás "de una sarna maligna de la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza". Describe una piel ennegrecida que se cae y que duele, y para calmar el picor usaba un trozo de cerámica rota para arrancarse las costras. Aunque se consideró lepra -en iconografías antiguas se recoge como patrón de los leprosos-, es muy posible que padeciera "una enfermedad ampollosa autoinmune, concretamente una dermatitis herpetiforme", indica Moreno.
En la Edad Media se siguió atribuyendo el término lepra a problemas muy variados, desde una simple tiña o un vitíligo hasta una psoriasis grave.
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