Las curvas 5 y 17 de Madring, en el centro de la diana
Carlos Sainz empezaría por la curva 5.
Lando Norris eliminaría la 18 y la 19.
Max Verstappen pide un plano y un lápiz para revisar las frenadas y hacerle el trabajo a los diseñadores...
Después del estreno de Madring, los pilotos han pasado de advertir de las dificultades para adelantar a señalar claramente dónde tocarían el circuito antes del regreso de la Fórmula 1 a la capital en 2027.La opinión es casi unánime: el primer GP de España en Madrid deja una buena base sobre la que trabajar, entre los elogios a la organización, las instalaciones de Ifema y la exigencia y adrenalina que ofrece el trazado a una vuelta.
Pero la carrera confirmó el problema que ya se intuía en las categorías de soporte: acercarse al coche de delante no garantizaba una oportunidad de atacarlo.
Norris lo comprobó detrás de Verstappen en las últimas vueltas en la pelea por la segunda plaza, pese a disponer de un ritmo superior.Sobre el mapa, el circuito había presentado cinco oportunidades de adelantamiento: las curvas 1, 5, 13, 17 y 20.
Las previsiones se basaban en la combinación de velocidades elevadas con reducciones importantes, desde los 340 a los 80 km/h en la llegada a la 5, por ejemplo.
Sin embargo, esas diferencias de velocidad no bastaron para generar las maniobras esperadas.
En ese punto es donde se produjo el toque entre Fernando Alonso y Carlos Sainz.
La defensa del madrileño al cruzarse por delante del Aston Martin es que, por ese punto, «solo cabe un coche».Por eso el de Williams, que también es embajador del circuito, concentra ahí su primera propuesta. «En el mundo ideal yo creo que habría que intentar encontrar algo en la curva cinco.
Está claro que es el sitio donde más opciones hay, después de una larga recta».George Russell lamentó que el tramo más largo de ese curvón a derechas desemboque en la estrecha sección de la rotonda, donde resulta complicado aprovechar la velocidad para colocarse junto al rival, por lo que la propuesta es conseguir una entrada que permita disputar la frenada.
El perseguidor necesita espacio para salirse de la trayectoria del coche de delante y mantener el ataque al llegar al giro.
Si la aproximación ya le obliga a colocar el monoplaza en una posición muy concreta, quien defiende tiene buena parte del trabajo hecho.Es el problema que Verstappen identifica en varias zonas de Madring.
El neerlandés cuestiona especialmente la necesidad de frenar con el volante girado, una característica que reduce las alternativas del atacante cuando intenta compartir la entrada con otro coche.Norris, seguramente el más perjudicado por el trazado dada la velocidad del McLaren, quiso ser también el más creativo.
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