Regreso a la cuna del sanchismo
El peronismo hizo de la chatarra de los autobuses un fetiche de la resistencia.
Se exponían en actos de masas como relicarios de una mística ideológica que buscaba perpetuarse en el poder.
El sanchismo ha emulado al populismo argentino rescatando de los infiernos a Magdalena Álvarez o a Chaves, como símbolos de una persecución a la que logró vencer con el control del Constitucional.
En los documentos desclasificados de la Inteligencia se ha conocido que el peronismo encargaba investigar los antecedentes ideológicos de periodistas y jueces para tenerlos fichados.
Es una versión sofisticada del informe cutre de Marlaska y de las cloacas del PSOE, contactando a los Rochos para «eliminar» a la jueza que investiga al Hermanísimo.
Son demasiados los paralelismos entre el sanchismo y el ocaso de los gobiernos que se han atrincherado exprimiendo todos los mecanismos inmorales.
Ese blindaje defensivo busca el aplauso del pueblo utilizando el victimismo como doctrina.
Esto lo inventó el tribuno Clodio Pulcro.
Convirtió sus procesos judiciales por corrupción en estandartes de su dignidad frente al Senado romano.
Clodio no defendía su inocencia, sino que proclamaba que la oligarquía romana lo perseguía hasta lograr que el juicio penal fuese una prueba de fe agitando la calle.
En esa zanja anda metido Sánchez, deshojando la margarita sobre si afora a su mujer incluyéndola en las listas.
Acusa a los «tecno-oligarcas» como la sombra clandestina que quiere gobernar este país y acabar con sus políticas progresistas.
Las mismas que han sido tan ineficaces que provocan desahucios.
Un error que ahora trata de revertir a su favor contra la oposición.Ayer regresó a su propia cuna en busca de la remontada.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.