Sin agua y a 40 grados: el calor extremo asfixia a las vacas en Italia y pone en riesgo la producción del Parmigiano Reggiano
La industria del Parmigiano Reggiano , un emblemático sector valorado en más de 4.000 millones de euros anuales que genera miles de empleos, enfrenta una crisis sin precedentes provocada por las persistentes olas de calor extremo en Emilia-Romaña . Durante los meses estivales de 2026, el termómetro ha superado de forma continuada los 40 grados en el norte de Italia, reduciendo la producción de leche drásticamente y disparando la factura energética en las granjas . Con este escenario térmico desbocado, las vacas permanecen inmóviles bajo sistemas de refrigeración que funcionan sin descanso, mientras la falta de agua amenaza las cosechas de hierba que sirve como pasto para la alimentación del ganado.
El impacto sobre los animales es devastador debido a la fisonomía digestiva de las reses lecheras , que empiezan a experimentar estrés térmico a partir de los 25 °C según el grado de humedad. La descomposición del alimento genera un intenso calor interno que las vacas apenas pueden evacuar, dado su escaso número de glándulas sudoríparas. Ante la asfixia climática, los animales reducen el consumo de comida , pasan más tiempo de pie buscando corrientes de aire y disminuyen sus horas de descanso , lo que mella tanto su fertilidad como el rendimiento lácteo diario. Como consecuencia directa, la producción de leche ha descendido un 10% de media, registrándose pérdidas de hasta seis kilogramos por vaca en las explotaciones más expuestas de las llanuras de Parma.
Esta coyuntura pone en peligro la continuidad de un producto protegido por una estricta Denominación de Origen Protegida (DOP) en la Unión Europea . La normativa exige que las vacas, la leche y el queso permanezcan vinculados a cinco provincias del norte italiano y que al menos el 75% del forraje se cultive localmente . La extrema sequía ha obligado a declarar la alerta en la cuenca del río Po , llevando a los agricultores a bombear agua subterránea con costes hasta cinco veces superiores o a modificar radicalmente sus rutinas de trabajo . Para evitar que el calor matutino desmorone el heno, las labores de corte se han trasladado a las 3 o 4 de la madrugada, antes de que el sol encarezca y complique cada fase del proceso.
Las inversiones para mantener fresco al ganado se han convertido en un gasto estructural que duplica o triplica el consumo eléctrico en los establos . Lejos de las prácticas de hace medio siglo, cuando bastaba con abrir las ventanas por la noche, hoy la mitad de las granjas —responsables del 70% de la leche— cuentan con ventiladores masivos , sensores de movimiento y rociadores automáticos . El veterinario del Consorcio Parmigiano Reggiano, Giovanni Buonaiuto , explica al diario POLITICO , la dificultad biológica que sufren las reses durante estos periodos: " Es como si la vaca tuviera un radiador dentro ". La adaptación constante requiere un músculo financiero que las explotaciones familiares más modestas apenas pueden sostener frente a las gigantescas instalaciones automatizadas.
Los ganaderos de la región reclaman que el almacenamiento de agua pase a considerarse una infraestructura prioritaria y no una simple emergencia puntual.
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