El PP huele la sangre y busca el jaque mate a Sánchez a través de Ceuta
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso, a 25 de marzo de 2026, en Madrid (España). EP.
El Partido Popular cree haber encontrado el que sería el último clavo del ataúd de Pedro Sánchez: la crisis de Ceuta . En una legislatura particularmente volátil y repleta de inusualidades, la llegada masiva de migrantes los días 30 y 31 de julio, así como la gestión política, humanitaria y securitaria anterior y posterior, propiciaron un momentum de incertidumbre y desasosiego que afecta a gran parte del país, particularmente al pueblo caballa.
En pleno mes de agosto, el Gobierno dejó ver sus costuras y, a diferencia de otras ocasiones, pecó de inmovilidad prudente. La celebración de un Consejo de Ministros extraordinario desde la delegación del Gobierno en Ceuta, la creación anticipada de un mando operativo y comunicativo único, una comparecencia en el Congreso más temprana y el regreso simbólico de las vacaciones habrían dado oxígeno político a un Ejecutivo acorralado entre los cauces de los relatos y atropellado por una deslealtad inesperada.
Pese a los antecedentes históricos y las notificaciones previas de los estamentos de la Inteligencia española — CNI , CIFAS, CGI, CNP, SIGC y CENIF—, nadie pudo prever la magnitud incomparable de la crisis . El propio Gobierno confió en el buen estado de salud de las relaciones entre Madrid y Rabat —especialmente tras la carta de Sánchez a Mohamed VI en la que reconoció la propuesta marroquí como “ la base más seria, creíble y realista ” para el Sáhara Occidental—, y rápidamente se descartó la participación de nuestro país vecino.
Desde entonces, el Gobierno bajó los decibelios de “un ataque a la integridad territorial de España ” a “ una crisis migratoria ”, y con el retorno mayoritario y voluntario de los migrantes, Moncloa creyó ver la calma en el horizonte. Sin embargo, varios miles de personas no regresaron. Ello y la impaciencia comprensible del pueblo ceutí hicieron que la crisis se cronificase.
Tras la celebración de varios Consejos de Seguridad Nacional y un Consejo de Ministros extraordinario, declarar la situación de interés para la Seguridad Nacional, ejecutar el mando único y desplegar el primer paquete de 300 millones de euros en ayudas, el Ejecutivo quiso tomar la iniciativa por primera vez en la crisis. La presencia permanente de hasta 19 ministros en Ceuta y las entrevistas de Sánchez persiguen la misma voluntad. Para entonces, no obstante, el Partido Popular ya había identificado la debilidad del Gobierno.
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo , cree que Ceuta será lo que fue la aplicación del artículo 155 en Catalunya para Mariano Rajoy : su tiro de gracia . Desde el primer momento, y gracias a la doblez del presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas , Feijóo urdió una estrategia de desgaste y ralentizó varias de las primeras propuestas de solución —incluidas algunas que fueron aceptadas por Vivas—.
En Génova saben que la mayoría de los españoles culpa a Marruecos de lo ocurrido en Ceuta. Por ello alientan a la connivencia de Rabat.
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