Page puso diez medidas de vivienda sobre la mesa de Sánchez, éste las ignoró y la crisis acabó estallando en la calle
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, puso sobre la mesa de Pedro Sánchez una propuesta concreta para afrontar la crisis de la vivienda el 13 de diciembre de 2024 .
Diez medidas, un plan de actuación y una reclamación de consenso entre administraciones y partidos para aumentar la oferta residencial, agilizar los trámites y facilitar el acceso a un hogar.
Casi dos años después, la vivienda se ha convertido en uno de los principales focos de malestar social, con acampadas en la Puerta del Sol, movilizaciones contra los desahucios y una nueva respuesta legislativa del Gobierno central en medio de una fuerte presión social.El decálogo que Castilla-La Mancha presentó durante la XXVII Conferencia de Presidentes celebrada en Santander duerme desde entonces en un cajón , una serie de propuestas que no se han traducido en una respuesta capaz de atajar una crisis que ya entonces preocupaba a las comunidades autónomas.García-Page defendió en Santander que España necesitaba aumentar de forma considerable la construcción de viviendas, además de mejorar la gestión del parque existente. «No se trata de gestionar mejor o peor las viviendas que ya tenemos, eso también.
Se trata sobre todo de hacer miles y miles de viviendas», afirmó.El presidente regional llegó a plantear un objetivo de al menos 200.000 viviendas anuales durante los siguientes cinco o seis años, con condiciones de acceso razonables y ayudas dirigidas especialmente a los jóvenes.
Su diagnóstico era que no bastaba con intervenir sobre los alquileres o regular el mercado existente: había que incrementar la oferta para aliviar los precios de compra y arrendamiento.Una de sus propuestas más concretas consistía en poner a disposición de una empresa pública nacional de vivienda los terrenos y edificios que el Estado mantiene en organismos como el Ministerio de Defensa y la Tesorería General de la Seguridad Social.
El objetivo era evitar que esos activos acabaran sujetos a operaciones especulativas y destinarlos a construir viviendas con algún tipo de protección pública.Page puso como ejemplo los antiguos hospitales que habían quedado vacíos en Castilla-La Mancha tras la construcción de nuevas instalaciones sanitarias.
Esos inmuebles, dijo entonces, podían aprovecharse para levantar miles de viviendas en lugar de convertirse en activos sujetos a operaciones de compraventa.La propuesta tenía una idea de fondo.
Si el Estado dispone de suelo y edificios, debe utilizarlos para contribuir a resolver la emergencia habitacional.Del desahucio a la protestaEl contraste con la situación actual resulta especialmente visible en la secuencia de los últimos días.
El desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, provocó una fuerte indignación social.
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