Resucita el fantasma de la crisis de deuda
Volvemos del merecido descanso estival con el mundo inmerso en la misma incertidumbre geopolítica en la que lo dejamos, con una inflación disparada en Europa y en Estados Unidos por la subida del petróleo y, por ende, de los combustibles, y con una aumento de las rentabilidades de los bonos y las letras que han despertado el fantasma de la temida vuelta de una crisis de deuda como la que vivimos durante la gran recesión.Durante años los gobiernos han estado emitiendo deuda pública a tipo prácticamente cero, o incluso se les ha pagado por ello.
Los bancos centrales de Europa y Estados Unidos, en un intento de facilitar liquidez a las Administraciones Públicas para que pudieran hacer frente a los graves problemas a los que se ha enfrentado el mundo en los últimos años, desde esa gran recesión a la pandemia, han estado comprado títulos de deuda de los países de forma masiva.
Y todo ello ha provocado que en muchos países, como Estados Unidos y Japón, pero también en algunos países europeos, como el nuestro, la deuda se sitúe en máximos históricos en términos absolutos.Y es en estos momentos, con la deuda pública disparada, en los que los países tienen que hacer frente a la subida de tipos que se está produciendo para atajar la inflación.
En Europa y en EE.UU.
Incluso el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Wars, abría la puerta a subir los tipos para contener los precios pese a las presiones del presidente Trump.
Y esa subida de tipos, que ya anticipan los mercados, está provocando una subida de la rentabilidad de los bonos y de la deuda que los ahorradores aplauden pero que supondrá un fuerte castigo para los Estados obligados a destinar más parte de su presupuesto a hacer frente a estos intereses de la deuda.Así, los tenedores de los bonos de EE.UU. a 10 años están recibiendo una rentabilidad del 4,8%.
El interés que paga el Gobierno francés por sus títulos es del 4,27%, el de Italia, del 4,20% y al Tesoro español le cuesta ya un 3,83% colocar su deuda a diez años y casi el 3% las letras a un año.
Este encarecimiento, como decimos, se produce con la deuda pública en máximos en muchos países .
En porcentaje del PIB, el endeudamiento más abultado entre los países desarrollados lo tiene Japón, que hace frente a un pasivo del 230%.
Con una economía estancada durante años, el país ha disfrutado de una política monetaria muy laxa.
El problema viene cuando el Banco de Japón decide elevar los tipos, y sube el coste de refinanciar una deuda tan abultada.Estados Unidos también tiene un problema con una deuda de 36 billones de dólares un 125% de su PIB, aunque en este caso no es de capacidad para financiarla, sino de la velocidad a la que crece el déficit y el coste que supone financiarlo.
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