Pensamiento crítico
Ponerse en el lugar de otra persona ya no está de moda.
Comprender su ideología, pensamiento, religión o ideas parece ajeno al presente siglo.
Líderes como Trump han puesto en marcha una lógica simple: estás conmigo o en mi contra.
No caben medias tintas: el diálogo solo vale cuando hay negocio, porque la 'única verdad' es la que prevalece.
Las redes sociales fomentan el pensamiento único, recordando tiempos pasados.
La tecnología nos ha seducido de tal forma que unas pocas palabras bastan para crear legiones de seguidores.
En Estados Unidos no sorprende esta actitud: al descender la lectura, sustituida por los reels como entrenamiento –y, lo que es peor, como forma de aprendizaje–, se debilita la capacidad de analizar y cuestionar.
Una vez más, no es la tecnología la culpable, sino las personas que, en lugar de compatibilizar lectura y tecnología, sustituyen aquella por esta.
Lejos del pensamiento crítico, no solo en los adultos: en el colegio brilla por su ausencia esta competencia transversal tan imprescindible en la vida.
El futuro no es difícil de discernir.
Si seguimos adorando el brillo superficial como cultura y conocimiento, formaremos audiencias dóciles y ciudadanos sin criterio, verdaderos robots.
Pedro Marín Usón.
ZaragozaEnvidia del eclipseSalvando las clásicas excepciones que confirman toda regla, por fin ha habido algo que ha puesto a casi todo el mundo de acuerdo.
Me refiero al eclipse del pasado miércoles.
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