El 'Real Fernando' ya surca el Guadalquivir: «Sevilla fue la ciudad de las primeras veces»
El Real Fernando aguarda para zarpar en el Muelle de las Delicias.
Allí, en un recodo del pantalán, se adivina un bulto marrón de poca altura posado sobre las aguas mansas del Guadalquivir.
Pero no es 1817, sino 2026, y esta recreación del buque original se prepara para emprender su segunda travesía por el río de Sevilla.
Se trata de una réplica eléctrica y sostenible del primer barco a vapor que se construyó en España hace 209 años.
Se han necesitado más de 30 meses de trabajos dirigidos por la Fundación Nao Victoria para su realización.Lo explica Guadalupe Fernández Morente, de dicha fundación, cuyas embarcaciones representan a España y Andalucía a lo largo y ancho del planeta: «Somos la única institución en el mundo que tiene reproducciones de barcos históricos nacionales de esta época, como la nave Victoria, que entró ayer en Londres con su banderola de España gigante».Su labor gira en torno a estos museos flotantes que reciben casi un millón de visitas al año.
De ahí que este buque que hoy concentra todas las miradas en el muelle sevillano no esté solo en esta aventura: «Tenemos ya cinco barcos : una Santa María, la réplica de la nave Victoria, el Galeón Andalucía, el Real Fernando y la nave Victoria 500, además de un pailebot mediterráneo.«Sevilla fue la ciudad de las primeras veces».
Esa frase que recupera Guadalupe Fernández para esta jornada tan especial resume el espíritu audaz, aventurero e innovador de la Fundación Nao Victoria, muy ligada a la historia marítima de una Sevilla que, de este modo, empezó a creer que podía navegar rumbo al futuro. «Aquí se gestó la primera vuelta al mundo, las Flotas de Indias y luego las líneas regulares a Nueva York, Buenos Aires y Europa.
Todas las expediciones marítimas que conectaron y globalizaron el mundo tenían su milla cero aquí.
Cuando acabó esa época, de repente, Sevilla se convirtió en la primera ciudad donde se metió la máquina de vapor en un barco, y ya luego se implantó en todas las navegaciones de los ríos.
El vapor sustituyó a la vela, porque acortaba las travesías, era mucho más eficiente y no les hacía depender de las corrientes y del viento», explica la historiadora a este periódico.Concebido como un barco de pasajeros, el Real Fernando supuso en su momento un hito en la ingeniería naval y causó sensación entre los sevillanos que lo presenciaron navegando por el Guadalquivir durante los albores de la Revolución Industrial. «La máquina de vapor se había implantado hacía poco y se empezó a conocer en Reino Unido y Estados Unidos.
Cuando se trajo a Sevilla, fue la Real Compañía de Navegación del Guadalquivir la que recogió la idea del proyecto.
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