Las termas urbanas al aire libre más bonitas de España: pozas a 40 grados junto al Miño
En 1802 apareció en Ourense una piedra con toda una promesa en torno a ella.
Una mujer llamada Calpurnia Abana dejó grabado que cumplía con gusto el voto que había hecho a las ninfas de estas aguas, inspirada por un sueño.
Han pasado unos dos mil años y la ciudad sigue haciendo lo mismo que ella: acercarse a unos manantiales que brotan a más de 60 grados en pleno casco histórico.
Ahora, eso sí, con bañador y toalla.
Porque estas no son como las de Caracalla; estas termas son completamente funcionales.
Y no solo los jubilados han cambiado a Benidorm por Salou : este es otro de sus destinos favoritos.
Nació del agua.
Según el Concello , los romanos se asentaron en torno a As Burgas y levantaron allí un santuario y unos baños.
Las excavaciones han sacado a la luz una piscina del siglo I d.
C. y seis piedras votivas dedicadas a Revve Anabaraego, una divinidad indígena de los manantiales.
Es decir, el agua ya era sagrada antes de las legiones.
Del muro primitivo se conserva su reforma con hipocausto , el suelo calefactado romano, y las modificaciones medievales.
Aquellos suelos calientes explican que los romanos usaran ya chanclas de baño .
En la Edad Media, época oscura para el termalismo europeo, los vecinos siguieron usando las fuentes .
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