Cómo alienta Trump el revisionismo territorial
Por Shlomo Ben-Ami, Project Syndicate.
TEL AVIV- El presidente estadounidense Donald Trump ha publicado un nuevo mapa en el que la bandera estadounidense cubre no sólo Estados Unidos, sino también muchos otros países, entre ellos Canadá, Cuba, Groenlandia y México.
El mensaje es claro: en el mundo actual de la ley del más fuerte y donde el poder geopolítico prevalece sobre las reglas compartidas, el revisionismo territorial vuelve a estar a la orden del día.
Estados Unidos, otrora guardián de la integridad territorial, se ha convertido en una potencia contraria al statu quo, puesta a destruir uno de los pilares del orden mundial de la posguerra: la convicción de que las fronteras internacionales son inviolables.
En particular, Trump está obsesionado con Groenlandia (territorio autónomo de Dinamarca, que es miembro de la OTAN) e insiste (sin pruebas) en que si Estados Unidos no se adueña de ella, lo harán China o Rusia.
Ha llegado incluso a amenazar con una invasión militar.
También especuló con una eventual anexión de Canadá.
Decir que la frontera no es más que una “línea trazada artificialmente” no es un comentario sin importancia sino una declaración de sus aspiraciones territoriales.
Desde ordenar a la Comisión de Nombres Geográficos de los Estados Unidos que se refiera al golfo de México como «golfo de América» hasta cambiar el nombre del lago Ontario a «lago América», Trump manifestó en más de una ocasión sus ambiciones expansionistas.
Es verdad que las maniobras de Trump hasta ahora no se han convertido en nuevos territorios estadounidenses; y en lo que respecta a un país como Canadá, no debilitarán su soberanía ni su integridad territorial.
Pero han normalizado un discurso revisionista y colaboran con los intentos de Trump de doblegar la geopolítica a su voluntad.
Sus amenazas de “recuperar” el Canal de Panamá ( por la fuerza , si fuera necesario) obligaron a Panamá a limitar el involucramiento chino en el área y autorizar una mayor presencia militar estadounidense.
Las amenazas territoriales de Trump también hicieron posible una escandalosa apropiación de recursos.
Tras desplegar tropas en Venezuela y capturar a su presidente, Nicolás Maduro, Trump indicó en repetidas ocasiones que Estados Unidos iba a “dirigir” el país, y planteó la idea de que se convirtiera en el estado número 51.
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