La forma de conducir puede empeorar la degradación de las baterías de autos eléctricos
Un estudio realizado por investigadores de la Shanghai Dianji University vinculó los estilos de manejo agresivo con una degradación prematura de las baterías en autos eléctricos .
Para llegar a estos resultados, el grupo analizó datos generados durante un año por 15 vehículos eléctricos en Guangzhou .
Cada 10 segundos, los sistemas de monitoreo registraron velocidad, corriente y estado de carga, lo que permitió determinar la fluidez de las aceleraciones y frenadas, así como la intensidad general del manejo.
A partir de estos datos, los especialistas crearon perfiles: el más suave fue clasificado como “eco-driving”, mientras que el más agresivo agrupó los escenarios en los que el vehículo demandaba elevadas corrientes eléctricas de la batería , como en maniobras repetidas de alto torque a bajas velocidades .
Herramientas de análisis y estimaciones de degradación En lugar de limitarse a buscar correlaciones entre aceleraciones y estrés en la batería, los investigadores desarrollaron modelos de aprendizaje automático.
Estos modelos permitieron separar el efecto del comportamiento de conducción de otros factores que pueden afectar el rendimiento a largo plazo, como la temperatura, el estado de carga y los periodos de inactividad.
El estudio aclaró que el conjunto de datos no incluía mediciones directas de la salud de las baterías ni de la pérdida de capacidad a largo plazo.
En cambio, se utilizó un modelo predictivo para estimar la degradación.
Se encontró que el grupo de conducción más agresiva presentaba una tasa de envejecimiento de la batería 18,4 veces mayor que la observada en el grupo de conducción más económica.
A largo plazo, el modelo de degradación predijo una pérdida de capacidad del 53,22% tras 1.000 ciclos en los perfiles más agresivos, frente al 21,15% en los más eficientes .
No solo la velocidad: otros factores en juego El informe indica que estos resultados no implican que quienes conducen más rápido necesariamente desgasten antes sus baterías, pero sí sugiere que el hábito de acelerar con fuerza y frenar de manera brusca genera un estrés considerable en los acumuladores de energía .
El texto también menciona que otros factores pueden contribuir al desgaste de las baterías, como el método de carga, la carga transportada, el terreno habitual y la densidad del tráfico .
Se cita un estudio de Recurrent difundido por CleanTechnica, que no encontró diferencias significativas en la degradación del alcance entre autos Tesla que emplean carga rápida en más del 90% de las ocasiones y aquellos que lo hacen menos del 10%.
No obstante, el efecto podría ser distinto si se utiliza exclusivamente carga de más de 400 kW , en contraste con los 250 kW máximos de los supercargadores de Tesla .
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