La adicción a la manzana
Hay algo curioso y hasta contradictorio en nuestra relación con Apple : compramos productos que todavía funcionan perfectamente para sustituirlos por otros que, en muchas ocasiones, hacen prácticamente lo mismo.
El iPhone que ayer era extraordinario hoy parece viejo.
El reloj que nos servía para todo de pronto necesita ser reemplazado.
Los audífonos siguen funcionando, pero aparece una nueva versión y sentimos que los anteriores ya quedaron atrás.
Así, año tras año, entramos voluntariamente en un ciclo de consumo que parece no tener fin.
No compramos tecnología, sino la sensación de estar al día.
Adquirimos novedad, pertenencia y, en cierta forma, una pequeña dosis de satisfacción personal.
Apple entendió esto mejor que casi cualquier otra empresa.
Steve Jobs sabía que un producto no debe venderse únicamente por sus características técnicas, sino por lo que hace sentir a quien lo utiliza.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).