Foro para el crecimiento (I)
A principios del año, la presidenta Sheinbaum se reunió con ocho economistas en Palacio Nacional para revisar la agenda de crecimiento de nuestro país.
Los ocho economistas convocados -principalmente de la academia y think tanks-, fueron (en orden alfabético, por apellido): Ana María Aguilar, Gabriela Dutrénit, Gerardo Esquivel, Fausto Hernández Trillo, Juan Carlos Moreno Brid, Mariana Rangel, Lorena Rodríguez y Héctor Villarreal.
La semana pasada el grupo convocó a un grupo más amplio de economistas a un evento titulado “Foro para el crecimiento sostenible y equitativo”.
La pregunta que guió el foro fue ¿Qué le sugiere a las autoridades del país para estimular un crecimiento económico elevado persistente, incluyente y sustentable? La idea era que cada economista invitado ofreciera dos propuestas en este sentido.
De esta manera, el foro se organizó en seis mesas que agrupan los temas que consideramos más relevantes relacionados con el crecimiento elevado, incluyente y sustentable de la economía nacional.
La mesa #1 se concentró la agenda de desarrollo nacional a la luz del panorama internacional; la mesa #2 sobre inversión, en la que un servidor tuvo la oportunidad de participar; la #3 sobre política fiscal e inversión pública; la mesa #4 sobre innovación; la #5 sobre desarrollo social; y la #6 sobre la pequeña y mediana empresa (PyMEs).
En mi opinión, la idea no era llevar a cabo propuestas poco concretas como “mayor libertad económica”, ni tampoco políticamente no factibles como “echar para atrás la reforma judicial”, sino propuestas que fueran relativamente fáciles de instrumentar por el gobierno actual y que puedan elevar la tasa de crecimiento de nuestro país.
Propuse cinco acciones en el terreno de la promoción de la inversión (la mesa de discusión que me fue asignada) que pudieran ser “frutas que cuelgan de una rama baja” (del inglés “low hanging fruit”).
En la presente comentaré algunos aspectos generales sobre las propuestas que llevé a cabo y la semana que entra las describiré y entraré a detalle.
Considero que México no parte de cero, pero tampoco puede seguir administrando la inercia.
En mi opinión, el país no enfrenta el dilema falso entre resignarse a crecer poco o suponer que basta con invocar la libertad económica para que la inversión aparezca.
El reto es más concreto: Reducir la incertidumbre que pesa sobre las decisiones de inversión, preservar la estabilidad macroeconómica que sí se ha construido y convertirla en un ambiente de negocios donde sea racional comprometer capital de largo plazo.
Durante muchos años, el TLCAN jugó un papel que fue mucho más allá del comercio.
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