Rábano: pequeño, picante y con mucha historia
Hay ingredientes que, por su tamaño, pueden pasar desapercibidos en la cocina, pero cuando llegan al plato son capaces de despertar todos los sentidos.
Ese es el caso del rábano, una raíz crujiente, fresca y ligeramente picante que ha acompañado a distintas culturas desde hace miles de años y que hoy puede convertirse también en un excelente ingrediente para la parrilla.
El rábano pertenece a la familia de las Brassicaceae, la misma a la que pertenecen el brócoli, la col, la coliflor, el nabo y la mostaza.
Su nombre científico es Raphanus sativus y existen numerosas variedades: los pequeños rábanos rojos de interior blanco, los blancos y alargados, los negros, los rosados e incluso variedades de colores y formas muy diferentes.
UN INGREDIENTE CON RAÍCES MILENARIAS Aunque su origen exacto es difícil de establecer, se considera que el rábano procede de regiones de Asia occidental y el Mediterráneo oriental.
Su cultivo se remonta a la Antigüedad y existen referencias a su consumo en antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia y Roma.
En el antiguo Egipto era un alimento apreciado y existen representaciones y referencias históricas que relacionan al rábano con la alimentación de los trabajadores.
Los griegos también lo consumían y los romanos desarrollaron diferentes variedades.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).