Sentadilla asiática: la postura oriental que fortalece los glúteos y previene el envejecimiento si se realiza pocos minutos al día
La sentadilla asiática , una postura común en países del oriente, cada vez más popular entre entusiastas del ejercicio y la salud, va más allá de una simple posición para descansar.
Adoptar esta sentadilla profunda de manera regular puede aportar beneficios importantes para la movilidad articular, la flexibilidad y el fortalecimiento muscular.
Su práctica, sencilla pero efectiva, se vincula con mejoras en la postura, el equilibrio y la prevención de molestias físicas asociadas al sedentarismo.
Qué es la sentadilla asiática y cuáles son sus beneficios La sentadilla asiática , también conocida como “deep squat” o “sentadilla profunda”, es una posición en la que la persona se agacha completamente hasta que las caderas quedan por debajo de las rodillas, manteniendo los pies planos en el suelo y la espalda recta.
Es común en muchos países asiáticos, donde se utiliza tanto para descansar como para realizar tareas cotidianas.
Entre sus principales beneficios destacan los siguientes: Mejora la movilidad de cadera, rodillas y tobillos: Ayuda a mantener o recuperar el rango de movimiento natural de estas articulaciones.
Favorece la flexibilidad: Al mantener la postura, se estiran los músculos de las piernas y la parte baja de la espalda.
Fortalece la musculatura: Trabaja glúteos, cuádriceps, isquiotibiales y músculos del core.
Beneficia la digestión: En algunos contextos, se asocia con una mejor posición para evacuar, facilitando el tránsito intestinal.
Ayuda a la postura: Entrena el cuerpo para adoptar una alineación más natural, lo que puede prevenir dolores de espalda.
Funcionalidad cotidiana: Es útil para actividades como levantar objetos del suelo de forma segura.
Cómo realizar la sentadilla asiática de manera segura para obtener sus beneficios Para realizar la sentadilla asiática de manera segura y aprovechar todos sus beneficios, sigue estos pasos y recomendaciones: Coloca los pies Separa los pies a la altura de los hombros o un poco más, según tu comodidad.
Apunta ligeramente los dedos hacia afuera.
Baja controladamente Flexiona las rodillas y lleva las caderas hacia abajo y atrás, como si quisieras sentarte en el suelo.
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