Cebollín: cómo cultivarlo en maceta y aprovecharlo en desayunos o cenas
El cebollín en maceta permite obtener hojas frescas para desayunos y cenas en espacios pequeños.
Lo puede cultivar cualquier persona con una maceta drenada, sustrato fértil, riego moderado y luz abundante.
Se siembra sobre todo en primavera, aunque puede mantenerse durante el año.
Su utilidad radica en que aporta sabor suave, vitaminas y fibra con muy pocas calorías.
El nombre “cebollín” puede describir plantas distintas del género Allium.
En muchos viveros se refiere al cebollino o Allium schoenoprasum, de hojas finas y cilíndricas.
También puede aludir a cebolletas jóvenes de Allium fistulosum o Allium cepa.
La diferencia importa al elegir la maceta y planificar la cosecha.
El cebollino forma matas compactas y se utiliza como hierba aromática.
Las cebolletas suelen tener una base blanca más desarrollada y se aprovechan enteras.
El cebollín crece bien en recipientes bajos Las dos formas de cebollín se adaptan al cultivo doméstico porque sus raíces no necesitan una profundidad excesiva.
La prioridad es contar con espacio lateral para que las matas se expandan y produzcan hojas nuevas.
Una maceta de entre 15 y 20 centímetros de profundidad resulta adecuada.
Para una planta joven, puede bastar un recipiente de 15 centímetros de diámetro, aunque una maceta de 20 a 25 centímetros permite reunir varias plantas y obtener más hojas.
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