La IA salta de las matemáticas a la química: así logró orquestar la creación de nuevas moléculas
La inteligencia artificial amplía su impacto : de revolucionar el ámbito matemático, ahora se posiciona como protagonista en el diseño molecular dentro de la química.
Recientemente, el modelo Claude, desarrollado por Anthropic , se utilizó de manera completamente autónoma durante 48 horas para abordar uno de los desafíos más significativos en el desarrollo de medicamentos: la creación de nuevas proteínas.
Este experimento no solo marca un avance en el uso de IA para la investigación científica, sino que también demuestra su capacidad para coordinar herramientas y recursos especializados, logrando resultados prometedores en la generación de moléculas funcionales.
Cómo la IA logró orquestar la creación de nuevas moléculas El salto de la IA a la química se materializó cuando Anthropic activó su programa Claude Science , permitiendo que Claude accediera a literatura científica, internet y hardware avanzado.
Además, el sistema integró modelos específicos dedicados al diseño, secuenciación y plegamiento de proteínas.
A partir de la información recopilada, el modelo identificó los puntos estratégicos para intervenir en el diseño proteico , generó varias propuestas, optimizó las más prometedoras y descartó las menos viables.
Posteriormente, seleccionó qué diseños debían ser enviados a laboratorios para su síntesis, ejecutando todo este proceso sin intervención humana directa.
El siguiente paso fue la validación experimental.
Empresas farmacéuticas como Adaptyv Bio y Twist Bioscience fabricaron en laboratorio los diseños seleccionados por Claude y evaluaron su desempeño.
De un total de 1.320 propuestas, se obtuvieron 354 proteínas funcionales .
Los resultados indicaron que entre el 22,6 % y el 35,1 % de los candidatos fueron exitosos, superando holgadamente los porcentajes habituales para este tipo de experimentos, que suelen oscilar entre el 10 % y el 15 %.
En estos ensayos, el objetivo principal no era desarrollar un medicamento directamente, sino crear proteínas capaces de unirse con precisión a otras moléculas objetivo, conocidas como protein binders.
Estas proteínas funcionan como llaves que encajan en cerraduras específicas, permitiendo bloquear o modificar el comportamiento de otras proteínas.
Aunque un binder no equivale a un fármaco, su hallazgo es un paso esencial en el desarrollo de tratamientos médicos más avanzados.
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