La migraña no es solo dolor de cabeza: síntomas, causas y cómo manejarla
La migraña se ha consolidado como una de las afecciones neurológicas más incapacitantes a nivel global, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud ( OMS ).
Aunque su impacto en la vida cotidiana es considerable, en muchas ocasiones se subestima y se confunde con un dolor de cabeza común.
Esta percepción errónea contribuye a que quienes la padecen no siempre reciban el diagnóstico ni la atención adecuada.
A diferencia de otros padecimientos, este afecta múltiples esferas de la vida, ya que no solo limita la capacidad de las personas para trabajar o estudiar durante los episodios, sino que también puede influir en su entorno social y familiar.
Durante los ataques, los afectados se ven forzados a interrumpir sus actividades habituales, incluso quienes logran cumplir con sus obligaciones pueden experimentar una reducción notable en su rendimiento.
Además del malestar físico, representa una carga emocional y económica significativa, pues los gastos en medicamentos y tratamientos se acumulan con el tiempo.
Síntomas de la migraña La migraña se caracteriza por episodios recurrentes de cefalea que pueden durar de cuatro a 72 horas y alcanzar una intensidad que imposibilita la realización de tareas diarias.
El dolor suele ser pulsátil, afecta comúnmente un lado de la cabeza, pero en algunos casos puede involucrar ambos hemisferios.
Los síntomas acompañantes incluyen náuseas, vómitos, mareos y una marcada sensibilidad a estímulos como la luz, los sonidos, olores e incluso el tacto.
Un aspecto relevante es que la enfermedad no se limita al dolor de cabeza, existen señales previas (llamadas síntomas prodrómicos) que pueden anticipar un episodio, así como el fenómeno del aura, que se manifiesta a través de alteraciones visuales y sensaciones físicas inusuales.
Tras la fase aguda, muchos pacientes enfrentan agotamiento, dificultades de concentración y malestar persistente, lo que prolonga el impacto del episodio más allá de la desaparición del dolor.
El profesor Moisés Eduardo Rodríguez Olvera, de la Facultad de Psicología de la UNAM , ha destacado su variabilidad en intensidad y frecuencia.
Algunos padecen episodios ocasionales pero severos, mientras que otros ataques frecuentes de menor intensidad.
Factores desencadenantes de la enfermedad Entre los detonantes más habituales figuran cambios en el clima, alteraciones hormonales, variaciones en los patrones de sueño, omisión de comidas, deshidratación y actividad física intensa.
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