Sheinbaum, la tía rica que visita a sus parientes pobres
Terminó el consabido trance erótico en la habitación número 210 del Motel Kamawa, y ella le dijo a él: “Si fueras un caballero no me habrías traído a este lugar”.
Ripostó él: “Y si tú fueras una dama no me habrías cobrado”. (Con mucha razón don Chu –no Chuy–, orador pueblerino al estilo Castelar, empezaba sus discursos con la fórmula usual: “Damas y caballeros”, pero añadía luego: “Si lo sois”)...
Pepito y su mamá fueron al zoológico.
“¡Mira! –exclamó el chiquillo señalando al orangután–. ¡Igualito que el tío Picio!”.
La señora lo reprendió: “No digas eso”.
“¿Por qué no? –replicó Pepito–.
El orangután no entiende; no se va a ofender”. (Al día siguiente el tío Picio pasó por ahí, y el orangután le pidió: “Preséntame a tu abogado, manito, a ver si a mí también me saca de aquí”)...
Doña Panoplia de Altopedo, mujer de sociedad, amaneció de buen humor esa mañana, y traviesamente le tapó los ojos por detrás a Menegilda, la joven y atractiva mucama de la casa.
Dijo ella: “Orita no, señor.
Por ai anda la señora”...
México es un país pobre.
México es un país rico.
Las dos afirmaciones son verdad, y hacen nugatorio el axioma según el cual una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo.
Un momentito, por favor.
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