Tarjetas fáciles, deudas difíciles
Los bancos digitales están otorgando tarjetas de crédito de manera indiscriminada, ampliando el acceso a personas con poca relación con el sistema financiero, lo cual suena bien; sin embargo, al mismo tiempo, el Banco de México reporta un aumento de la morosidad del crédito al consumo.
La cifra está lejos de representar una crisis para el sistema financiero, pero detrás de esa insolvencia aparecen familias con dificultades crecientes para cumplir sus compromisos y sostener sus gastos cotidianos.
La facilidad para obtener una tarjeta tiene ventajas.
Permite construir historial crediticio, comprar con seguridad, aprovechar promociones, diferir pagos y atender una necesidad temporal.
El riesgo aparece cuando el acceso crece más rápido que el conocimiento para administrarlo.
Solicitarla desde el teléfono toma pocos minutos.
Comprar requiere pocos clics y el límite aparece en la pantalla como si formara parte de tu dinero.
Esa inmediatez reduce la reflexión y favorece una compra impulsiva, aunque cada cargo compromete el ingreso futuro.
La primera señal aparece cuando se dificulta el gasto cotidiano.
Después vienen intereses y recargos, el registro del incumplimiento en el Buró de Crédito, las llamadas de cobranza y la dificultad para conseguir otro préstamo.
En ocasiones se usa una tarjeta para pagar otra, se aceptan créditos más caros y termina consumiéndose el ahorro disponible.
Antes de comprar, conviene hacer una pausa. ¿Podrías cubrirlo hoy en efectivo? ¿Podrías pagar sin tocar tu fondo de emergencia? También ayuda pensar cuánto tardarías en reunir ese dinero mediante el ahorro.
Mientras más largo sea el plazo, mayor cuidado requiere la decisión.
Suma las mensualidades ya comprometidas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.