Ford, GM y Stellantis coinciden con México en rechazar las nuevas reglas comerciales que propone EEUU
Las automotrices de Detroit preparan una ofensiva de cabildeo contra la administración de Donald Trump para frenar los cambios propuestos al T-MEC que, según estimaciones de al menos dos de las compañías, podrían sumar 2 mil millones de dólares en costos anuales adicionales para cada una.
La advertencia llega mientras México negocia en paralelo una reducción de aranceles al sector automotriz, en una revisión del acuerdo que tendrá una nueva ronda de conversaciones en septiembre de 2026 en Washington.
El dato es de Reuters, que publicó este martes 18 de agosto un reporte exclusivo sobre la presión que ejercen Ford , General Motors y Stellantis ante las propuestas del gobierno estadounidense para la renegociación del tratado comercial norteamericano.
Washington exige más contenido fabricado en Estados Unidos El punto más polémico de la propuesta es la exigencia de que los vehículos contengan al menos 50% de partes fabricadas en Estados Unidos para acceder a aranceles más bajos, además de elevar el umbral general de contenido norteamericano, actualmente fijado en 75%.
Esas dos medidas combinadas representarían un golpe de al menos 2,000 millones de dólares anuales por empresa, según estimaciones citadas por Reuters.
Los costos se acumularían sobre los que ya enfrentan las armadoras por los aranceles vigentes desde 2025 sobre acero, aluminio, autopartes y vehículos importados desde México y Canadá.
General Motors proyecta un gasto arancelario bruto de entre 2 mil 500 y 3 mil 500 millones de dólares en 2026, cifra que podría representar más del 20% de su utilidad operativa.
Ford estima un impacto neto de alrededor de mil millones de dólares en el año.
México en la mesa: aranceles más bajos a cambio de más integración Mientras Detroit presiona desde adentro, México negocia desde el otro lado de la mesa con una propuesta propia.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, el gobierno mexicano planteó a Washington que los aranceles se apliquen únicamente al valor de los componentes fabricados fuera de Norteamérica, lo que en la práctica reduciría la tasa efectiva sobre los vehículos ensamblados en el país.
El secretario de Economía Marcelo Ebrard argumentó que México compra más partes estadounidenses que países como Japón, Corea del Sur o Alemania, que enfrentan aranceles de apenas 15% frente al 25% que paga México.
La propuesta mexicana buscaría llevar esa tasa al rango de 5% a 10% para vehículos norteamericanos que no cumplan con las reglas de origen del T-MEC.
La primera revisión formal del tratado se realizó el 1 de julio de 2026.
Estados Unidos no acordó renovarlo en su forma actual, aunque el acuerdo permanece en vigor.
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