Niebla mental: qué factores revisar antes de atribuirla a la alimentación
La niebla mental puede sentirse como dificultad para concentrarse, olvidos, lentitud para pensar o problemas para encontrar palabras.
En un episodio de su pódcast Office Hours , el médico Mark Hyman planteó que la alimentación, el alcohol y el estado del intestino pueden influir en esos síntomas.
Sin embargo, las dificultades cognitivas pasajeras también pueden asociarse con falta de descanso, estrés o problemas de salud.
La niebla mental no constituye un diagnóstico ni debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad.
La Cleveland Clinic la describe como un conjunto de síntomas que puede aparecer después de una enfermedad, como efecto de medicamentos o junto con distintas condiciones médicas.
La falta de sueño, la ansiedad, la depresión, los cambios hormonales, la diabetes, los episodios de glucosa baja, la nutrición insuficiente y el COVID-19 prolongado figuran entre los posibles factores.
Mark Hyman propuso revisar hábitos y alimentos En el episodio Office Hours: 5 Foods That Are Making Your Brain Fog Worse , difundido el 14 de septiembre, Hyman sostuvo que la niebla mental puede reflejar factores que van más allá del cerebro.
Mencionó la calidad del sueño, el estrés, la deshidratación, carencias nutricionales, cambios hormonales, medicamentos y variaciones de glucosa .
El médico también puso el foco en la relación entre aparato digestivo, sistema inmunitario, metabolismo y cerebro.
Explicó que el microbioma , formado por microorganismos presentes en el intestino, participa en procesos digestivos e inmunitarios.
A partir de ese enfoque, propuso revisar si algunos productos consumidos de forma habitual coinciden con fatiga o dificultad para concentrarse.
Su lista incluyó alimentos ultraprocesados, alcohol, edulcorantes artificiales, lácteos y gluten.
Hyman planteó que esos grupos pueden afectar de modo diferente a cada persona, aunque sus recomendaciones no constituyen una guía diagnóstica general ni permiten establecer por sí solas la causa de una alteración cognitiva.
El descanso y los medicamentos pueden aportar más pistas Dormir pocas horas, despertarse de forma frecuente o no sentirse descansado al levantarse puede afectar la memoria, la atención y la capacidad para organizar tareas.
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