NosotrAs: Sí se puede con todo, pero no todo al mismo tiempo
Durante años confundí priorizar con renunciar.
Cuando me convertí en mamá, mi hijo se volvió el centro de muchas de mis decisiones.
Lo elegí feliz y convencida.
Lo que no anticipé fue que empezaría a asumir que crecer profesionalmente quizá ya no era compatible con la vida que había elegido.
Veía pasar proyectos, oportunidades y posiciones más ejecutivas mientras una pregunta se instalaba silenciosamente en mi cabeza: ¿hasta aquí llegó mi carrera? Después llegó otra todavía más incómoda: ¿sigo siendo buena en lo que hago? Quería trabajar y hacerlo bien, pero sentía culpa por dejar a mi hijo tantas horas en la guardería.
Quería ser la mejor mamá, esposa, profesionista, hija, hermana y amiga.
Quería estar presente, crecer, cuidarme, cumplir.
Quería poder con todo.
Y por intentar ser la mejor en todo, sentía que no era suficientemente buena en nada.
Los números muestran que esta tensión está lejos de ser individual.
De acuerdo con el IMCO, 51 % de las madres ha pausado su carrera profesional por razones personales, frente a 20 % de los padres.
Y hay otra cifra reveladora: las mujeres con hijos representan 38 % de los puestos de mando medio, pero apenas 16 % de los de alta dirección.
Quizá nunca fue falta de ambición.
Entonces entendí lo fácil que es convertir una etapa en una sentencia.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).