Las cámaras industriales no pueden seguir siendo sólo gestores ante el gobierno
México está frente a una paradoja.
Nunca se había hablado tanto de nearshoring, relocalización de cadenas productivas, inversión extranjera y oportunidades para la industria mexicana.
Sin embargo, seguimos enfrentando una pregunta fundamental: ¿quién está construyendo la nueva industria mexicana? La respuesta no puede ser simplemente: las empresas extranjeras.
Tampoco puede ser: el gobierno.
Y aquí aparece un actor que ha permanecido demasiado tiempo en segundo plano: las cámaras industriales .
Durante décadas, las cámaras empresariales han cumplido una función importante: representar a sus afiliados, negociar con el gobierno, defender intereses sectoriales y participar en discusiones regulatorias.
Pero el mundo industrial cambió.
La competencia ya no es solamente entre empresas.
Es entre ecosistemas productivos .
Corea del Sur, China, Alemania, Japón y otros países construyeron instituciones capaces de coordinar empresas, financiamiento, tecnología, capacitación e infraestructura.
México todavía no ha dado ese salto.
El peligro de convertir el nearshoring en una nueva maquiladora, el mayor riesgo para México es confundir la llegada de inversión con industrialización.
Una planta puede instalarse en México, exportar miles de millones de dólares y, al mismo tiempo, mantener una parte importante de sus proveedores, tecnología y decisiones estratégicas fuera del país.
En ese caso, México obtiene empleos, exportaciones e impuestos, pero no necesariamente construye las capacidades productivas que necesita para dar el siguiente salto.
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