Cómo limpiar las hojas de tus plantas para que no se enfermen
Limpiar las hojas de las plantas de interior reduce la acumulación de polvo, permite detectar plagas y ayuda a evitar enfermedades .
La tarea corresponde a cualquier persona que cultive plantas en casa y debe hacerse cuando el follaje muestre suciedad o durante las revisiones habituales.
El método depende de la especie: paño húmedo, ducha suave o pincel seco.
La clave es usar agua templada, evitar productos domésticos y asegurar que las hojas se sequen antes de la noche.
La limpieza debe incluir el haz, el envés, los tallos y las axilas de las hojas, donde suelen esconderse cochinillas, pulgones, mosca blanca y ácaros.
Las recomendaciones de la Royal Horticultural Society y de extensiones universitarias de Estados Unidos señalan que esta rutina también permite identificar manchas, melaza, restos secos y síntomas iniciales de infecciones.
El polvo y la melaza pueden debilitar a una planta de interior Las hojas son el principal espacio donde la planta capta la luz y realiza el intercambio gaseoso.
Cuando el polvo, la grasa o los residuos cubren esa superficie, la planta recibe menos luz y puede perder vigor.
La suciedad también dificulta la observación.
Una hoja limpia permite advertir antes los puntos algodonosos de las cochinillas, las colonias de pulgones, las telarañas finas de los ácaros o las manchas que pueden indicar una enfermedad.
La Universidad de Minnesota recomienda limpiar de manera periódica las plantas de interior y retirar las hojas secas que caen sobre el sustrato.
Esos restos pueden convertirse en refugio para insectos y en un foco de microorganismos.
Las hojas pegajosas requieren una atención especial.
Esa capa brillante suele ser melaza, una sustancia azucarada que producen insectos chupadores como los pulgones, las cochinillas y la mosca blanca.
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