Pozole, el platillo con el que se celebra a México
Con una larga historia y un profundo arraigo, el pozole ha logrado colocarse en el gusto de todo el país, principalmente durante las fiestas patrias .
Guerrero y Jalisco comparten el honor de preparar los pozoles más tradicionales: el verde, acompañado de chicharrón y aguacate, y el rojo, con lechuga y rabanitos.
Guerrero no sería lo mismo sin el pozole.
No sólo es un platillo , es una tradición , es el punto de reunión, es un trabajo, una forma de vida.
Cómo entender los jueves, el cumpleaños, la graduación, la fiesta patronal , la cruda, el velorio y, hasta los divorcios, sin un buen plato de pozole.
En Guerrero es un plato que se come cualquier día, no hay fecha específica ni motivo en particular.
Pero, los jueves y los domingos ir al pozole se convierte en un ritual.
Los jueves baja el ritmo, el día termina en la hora de la comida .
La gran parte de los guerrerenses corren a las pozolerías , como dice el dicho: por una cazuela de mezcal y un caballito de pozole.
Es el punto de reunión, es la celebración sin motivos, es la tarde fiesta, donde todos olvidan la dieta y se preparan para echarse un pozole verde o blanco con chalupas, patitas de cerdo a la vinagreta y carnitas.
El jueves es diverso, hay para todos.
Hay pozolerías para lo que sólo quieren comer el pozole y la botana, hay para llevar, para degustar con la familia en casa y también para los que ponen a esta comida de pretexto para emprender la borrachera, los que quieren comerlo y después bailar con la música en vivo.
El pozole es un gusto también.
El domingo es más tranquilo, se consume por las mañanas, es más familiar.
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