Un pueblo de pescadores prohibió la pesca en su propio arrecife en 1995: 25 años después, la biomasa marina creció un 460% y atrajo a tiburones y ballenas
Imagina que vives de la pesca y que, de repente, alguien te dice que para seguir viviendo del mar tienes que dejar de pescar.
Parece una mala idea, pero eso fue lo que precisamente ocurrió en Cabo Pulmo, Baja California Sur , luego de que durante generaciones los habitantes de esta comunidad vivieron del arrecife : de ahí salían los peces que alimentaban a sus familias y que también ayudaban a sostener la economía local.
Pero llegó un momento en que el mar comenzó a quedarse vacío.
La comunidad tenía entonces un problema bastante incómodo: si seguían sacando peces al mismo ritmo, tarde o temprano no quedaría nada que sacar , pues en 1995 tomaron una decisión que parecía ir contra sus propios intereses.
Dejaron de pescar en aquella zona y comenzaron a trabajar para protegerla.
Tuvieron que esperar años para saber si había funcionado y, cuando los científicos empezaron a medir los cambios, encontraron una cifra difícil de ignorar: la biomasa de peces había aumentado 463% durante los primeros diez años de protección, pero eso apenas era el principio. {"videoId":"xayk41y","autoplay":true,"title":"Tap-to-Share para compartir fotos", "tag":"Android", "duration":"17"} El arrecife que se estaba quedando vacío Cabo Pulmo se encuentra en la costa oriental de Baja California Sur y alberga uno de los sistemas arrecifales más importantes del Golfo de California.
El arrecife tiene una antigüedad estimada de unos 20,000 años y durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de la comunidad.
Para sus habitantes, pescar no era solamente un trabajo.
Era la manera de conseguir alimento, obtener ingresos y mantener una relación directa con el mar, y el problema es que esa relación también estaba cambiando el ecosistema.
Después de décadas de aprovechamiento, la cantidad de peces comenzó a disminuir y el arrecife perdió parte de la abundancia que lo había caracterizado, y es cuando apareció el dilema.
Si la comunidad continuaba pescando como hasta entonces, podía obtener ingresos a corto plazo, pero cada vez habría menos peces disponibles; o si dejaba de hacerlo, tendría que renunciar a una de sus principales fuentes de sustento.
A principios de los años noventa, una familia de pescadores que llevaba generaciones vinculada con Cabo Pulmo comenzó a impulsar una idea que entonces podía parecer poco lógica: proteger el arrecife para que pudiera recuperarse .
Con el apoyo de otros habitantes y pescadores de la zona, llevaron la propuesta ante las autoridades.
En 1995 decidieron dejar descansar al mar El esfuerzo terminó dando resultado.
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