El arte de rajarse
Era un hombre joven, digamos de 30 años.
Para un muchacho de 20, ese hombre ya no es joven.
Para mí, sin embargo, alguien de 30 años aún anda gateando.
Iba ese hombre en una camioneta último modelo, doble cabina, color verde petróleo, 4 por 4, eje alto y llantas anchas.
Lo poseía esa sensación de poder que da a los hombres un vehículo así, de gran potencia, caro, refulgente.
Delante de él iba un vochito medio destartalado: opaca la pintura, ruidoso el motor, lisas las llantas...
Penosamente avanzaba el cochecito entre el intenso tráfico de la hora.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).