Fortalecimiento fiscal de estados y municipios
Es importante destacar que la fiscalización del gasto federalizado es fundamental para apoyar el esfuerzo que los estados y los municipios realizan para optimizar el manejo de las participaciones que reciben, como parte de ceder facultades al gobierno federal.
Dadas las condiciones de pobreza y de rezago del Estado, se recibían recursos adicionales a las participaciones del gobierno federal, con el apoyo del Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (INDETEC), cuando Antonio Zarzosa Escobedo era su titular, lo que nos permitió modernizar y avanzar fundamentalmente en el apoyo a los ayuntamientos más pobres de algunas entidades.
Oaxaca es un estado diferente debido a su orografía y al rezago de sus 570 municipios.
La gran mayoría de ellos se rige por Sistemas Normativos Internos (usos y costumbres), lo que implica que sus presidentes municipales o encargados suelen durar menos tiempo en el cargo y generalmente no reciben salario, solo el apoyo de sus colegas del pueblo.
Por cierto, quiero reconocer la labor de Gustavo Esteva, destacado promotor del tema.
Esta realidad municipal tan diversa es justamente lo que hace más complejo; por eso se requiere un sistema de fiscalización que sepa distinguir entre las capacidades administrativas de un ayuntamiento grande y las de uno pequeño, sin que ello signifique menor exigencia en la rendición de cuentas.
Fortalecer a los municipios no es solo transferirles más recursos, sino acompañarlos con capacitación, asesoría técnica y mecanismos de control interno que les permitan ejercer el gasto con eficiencia y transparencia, particularmente en aquellas regiones donde la estructura administrativa es más precaria.
Somos un país federal, de los pocos de este tipo en América Latina; México es quizás, después de Brasil, el país de mayor relevancia.
Por eso, su importancia es aún mayor, porque una parte importante de cómo funciona el gobierno depende de los recursos federales que se reciben a través de participaciones, aportaciones, convenios, subsidios y otros métodos de coordinación financiera.
Recientemente impartí una conferencia con el objetivo de reforzar el papel de los estados y municipios en este país federal y abordar el desafío de consolidar un federalismo fiscal que funcione de verdad.
La fiscalización no debe entenderse únicamente como una auditoría posterior, sino como una lógica permanente de gestión pública y de previsión.
La fiscalización social, la que hacen los pueblos, la que hacen los ciudadanos, es muy relevante.
Recuerdo que, en nuestros primeros días de gobierno en Oaxaca, recorríamos los pueblos con cursos de capacitación, no solo para los presidentes municipales, sino para los regidores y los administradores, de tal forma que los ciudadanos siempre estaban tomados en cuenta.
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