Juan Arturo Contreras Mercader: los Meses del Testamento ponen sobre la mesa una decisión que muchos siguen dejando para después
La mayoría de nosotros nos preguntamos “¿para qué voy a hacer testamento si no tengo nada?” justo en eso, se resume buena parte del problema.
Desde la Notaría Pública número 12 del Estado de Quintana Roo , con domicilio en Cancún, Contreras plantea que la previsión sucesoria no depende únicamente de cuánto patrimonio tenga una persona hoy, sino de ordenar su voluntad y poder actualizarla conforme cambien sus circunstancias.
En septiembre y octubre de 2026 se desarrolla oficialmente en Quintana Roo, el programa “Mes del Testamento” , la campaña abre una oportunidad para explicar que la previsión sucesoria no depende únicamente del patrimonio que una persona tenga hoy, sino de ordenar su voluntad y poder actualizarla conforme cambien sus circunstancias.
“No tengo nada”: una idea que limita la cultura testamentaria Una vivienda suele ser el primer bien que viene a la mente cuando se habla de una herencia.
Pero el patrimonio de una persona puede estar compuesto por mucho más: un vehículo, cuentas bancarias, inversiones, derechos, participaciones en una empresa u otros activos que pueden tener consecuencias sucesorias.
Para Juan Arturo Contreras Mercader , reducir el testamento a la existencia de una casa contribuye a que muchas personas pospongan una decisión que debería analizarse desde una perspectiva más amplia.
El Código Civil para el Estado de Quintana Roo define el testamento como un acto personalísimo, revocable y libre mediante el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos y declara o cumple deberes para después de su muerte.
Esa definición permite entender que el centro de la figura no está en alcanzar una determinada cantidad de patrimonio, sino en la posibilidad de expresar jurídicamente una voluntad.
Desde la Notaría 12 Cancún , Contreras señala que una de las confusiones más frecuentes alrededor del testamento surge precisamente de asociarlo exclusivamente con bienes inmuebles o patrimonios elevados.
Una persona puede tener hoy una situación patrimonial relativamente sencilla y encontrarse dentro de algunos años en una realidad completamente diferente.
Comprar una vivienda, adquirir un vehículo, constituir una sociedad, realizar inversiones o incorporar nuevos derechos modifica esa fotografía.
Por eso, esperar a “tener suficiente” para pensar en un testamento parte de una premisa equivocada: el patrimonio no permanece estático a lo largo de la vida .
El patrimonio es más amplio que una vivienda Otra consecuencia de esa percepción es que determinados activos dejan de considerarse cuando se piensa en una sucesión.
La planificación debería comenzar por identificar qué bienes y derechos existen realmente, cómo están documentados y bajo qué titularidad se encuentran.
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