Microdescansos para “resetear” el cerebro: por qué son clave para combatir el cansancio crónico en la era digital
Desde la época del COVID-19 , se ha popularizado la palabra epidemia .
Si bien tiene un significado epidemiológico y médico , si tuviéramos que definir, sin rigor científico, pero de manera muy útil para comunicarnos, qué es una epidemia en términos coloquiales, podríamos decir que es aquello que ocurre cuando un síntoma deja de ser un problema individual para convertirse en una respuesta colectiva .
Así ante la pregunta “¿Cómo estás?” distintas personas contestan de manera similar.
Entre esas respuestas hay una línea argumental que se repite cada vez más: “No doy más” o “Estoy muy cansado ”.
Es decir, el cansancio crónico se ha convertido en una de las grandes epidemias de nuestro tiempo.
Vivimos abrumados , atrapados en la sensación de que el tiempo se nos escapa de las manos (“ya llegamos a septiembre”, “el año ya se fue”).
Sin embargo, el verdadero problema no es la falta de horas, sino cómo consumimos nuestra energía.
La pregunta es por qué estamos en este estado crónico de estrés y cansancio que nos está quebrando, y cómo podemos usar los verdaderos sistemas de descanso , que el cerebro necesita.
Una rutina habitual ante las omnipresentes pantallas es: cerramos una pestaña de trabajo, abrimos WhatsApp , respondemos un mensaje, miramos una alerta informativa (que ahora son todas de “último momento”), de repente, suena el celular , y/o alguien nos llama inmediatamente luego de haber mandado un mensaje, ya que se asume que la respuesta debe ser instantánea.
Horas después, no terminamos nada y estamos agotados, aunque físicamente no nos hayamos movido.
Vivimos inmersos en una queja (“no me alcanza el tiempo”, “estoy quemado”) y nos hemos convertido en una sociedad crónicamente cansada , abrumada por una exigencia de rendimiento que desafía nuestra propia naturaleza .
Como si fuéramos hámsteres en la ruedita o modernos Sísifos , tenemos la sensación de una actividad repetida y constante: empujamos todos los días una piedra que inevitablemente vuelve a caer.
Pero este agotamiento no es simplemente una cuestión de “mala organización” o falta de voluntad; es un problema profundamente arraigado en nuestra neurobiología y en la forma en que hemos diseñado nuestra sociedad, nuestra cultura.
El cerebro fragmentado y el mito del multitasking Para entender por qué estamos tan cansados , hay que mirar cómo funciona nuestro sistema nervioso .
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