El polvo que todos ponemos en el aire
Cuando hablamos de contaminación del aire es fácil buscar grandes culpables.
Miramos las chimeneas de las fábricas, los camiones de carga o el tráfico y pensamos que ahí comienza y termina el problema.
Sin embargo, parte de lo que respiramos se genera mucho más cerca: frente a nuestra casa, en la obra de la esquina, en el automóvil que conducimos o en aquello que dejamos sobre la banqueta.
Los polvos urbanos son un buen ejemplo.
El suelo descubierto, las calles sin pavimentar y el polvo acumulado que vuelve a levantarse con el viento o el paso de vehículos forman parte del material suspendido en el aire.
A ello se suman actividades cotidianas que parecen insignificantes individualmente, pero se multiplican miles de veces en una ciudad.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).