Imitar a Milei perjudicaría a Brasil
Por Laura Carvalho, Martín Guzmán y Joseph E.
Stiglitz, Project Syndicate.
SAN PABLO/BUENOS AIRES- Las elecciones presidenciales de Brasil van rumbo a una segunda vuelta: Flávio Bolsonaro, hijo del desacreditado expresidente Jair Bolsonaro, superó en la primera vuelta al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva , pero ninguno de ellos obtuvo la mayoría necesaria para ganar en esa instancia.
Los bolsonaristas promueven el programa económico del presidente argentino Javier Milei como modelo para Brasil, pero olvidan las circunstancias en que Milei llegó al poder y los resultados de sus políticas.
Cuando los argentinos eligieron a Milei, el problema más acuciante de Argentina era la inflación, del 211 % en 2023.
La inflación brasileña, por el contrario, se sitúa en torno al 4.2 % , aunque las tasas de interés extremadamente elevadas están agravando las presiones fiscales.
El mandato inmediato en materia de política económica para el Gobierno de Brasil es aumentar el ingreso real de los trabajadores y crear puestos de trabajo de mejor calidad, además de reducir las tasas de interés lo suficiente como para estabilizar la relación entre deuda y PBI, y dejar margen para un aumento sostenido de la inversión (lo que ampliaría su capacidad productiva y le permitiría mantener o acelerar el crecimiento sin impulsar la inflación). ¿Qué hizo realmente Milei? Su programa económico se basó en tres pilares; el primero era la rápida eliminación del déficit fiscal primario, para terminar con el financiamiento inflacionario del Tesoro por parte del banco central.
Esto se logró principalmente con un recorte del gasto en infraestructura pública, ciencia y universidades públicas, y permitiendo que la inflación erosionara el valor real de las jubilaciones y los salarios del sector público.
El Gobierno redujo además los impuestos a los más ricos y ofreció generosas desgravaciones fiscales para las grandes inversiones, especialmente en los sectores de materias primas.
Un país con baja inflación como Brasil no puede imitar la estrategia de Milei de dejar que la inflación erosione el valor real del gasto público.
A diferencia del caso argentino, la falta de margen fiscal brasileña no se debe al desequilibrio fiscal primario, sino, casi en su totalidad, al elevado costo del servicio de la deuda (que representa el 8 % del PBI ).
Luego estaba el tipo de cambio, que el Gobierno aprovechó como arma principal contra la inflación; y, por último, la promesa de Milei de desmantelar el Estado mediante la reducción del gasto y una desregulación generalizada.
Como suele ocurrir con Milei, la retórica superó con creces a la realidad.
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