¿Estará Europa tan mal preparada como estaba Ucrania?
Por Tatyana Deryugina, Yuriy Gorodnichenko e Ilona Sologoub, Project Syndicate.
URBANA/BERKELEY/KIEV- Doce años atrás, Ucrania se deslizaba inconsciente hacia una catástrofe; ahora es Europa.
Antes de 2014, décadas de abandono y desarme destruyeron el ejército de Ucrania.
Fue por elección. ¿Por qué gastar los escasos recursos en defensa cuando el Memorándum de Budapest (1994) ofrecía garantías de seguridad a cambio de la renuncia ucraniana al arsenal nuclear soviético? ¿Por qué prepararse para un conflicto que el consenso intelectual dominante consideraba imposible? La democracia liberal había triunfado, los conflictos entre grandes potencias eran cosa del pasado y el progreso apuntaba en dirección a la paz, la liberalización y la convergencia económica.
Para colmo de males, Ucrania permitió a Rusia penetrar en su espacio informativo, promover narrativas favorables al Kremlin, cultivar aliados políticos y entrometerse en las elecciones ucranianas.
Durante la presidencia de Víktor Yanukóvich, un ex ciudadano ruso ocupó el cargo de ministro de Defensa.
Se saboteó al ejército desde dentro.
Ucrania debió pensar mejor en lo que hacía.
Las señales de alerta eran visibles.
Con la invasión de Georgia en 2008, Rusia demostró que estaba dispuesta a emplear la fuerza militar para impedir que otra ex república soviética se escapara de su órbita.
Putin ya estaba poniendo en duda que Ucrania fuera un país de verdad y decía que algunas partes de su territorio eran un “regalo” de Rusia.
Describía públicamente a rusos y ucranianos como “ un solo pueblo ” y usaba la energía y el comercio como instrumentos de influencia política.
Pero la creencia en que Rusia no iría más allá impidió tomar medidas decisivas.
Entonces, en febrero y marzo de 2014, Rusia se anexionó Crimea sin disparar un solo tiro, ya que casi no había nadie que pudiera responder al fuego (y los que podrían haber ayudado alentaron a Ucrania a ceder).
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