Universidad pública: revertir el castigo financiero
Los datos sobre educación superior del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Sheinbaum dan cuenta de dos delicadas realidades: 1) Entre 2018 y 2026, el presupuesto federal a las universidades públicas ha sufrido una contracción real de 31 por ciento y, 2) Tres de cuatro estudiantes adicionales de nivel superior atienden la modalidad de educación a distancia, por lo que no acuden a las aulas.
La penuria financiera impuesta a las instituciones de educación superior públicas daña a los jóvenes en edad universitaria, limitando sus oportunidades educativas y de movilidad social.
Afecta sobre todo a las universidades de los estados que operan en condiciones cada vez más precarias, con dificultades para renovar sus plantas académicas e invertir en equipamiento —laboratorios, bibliotecas, cómputo—, mientras acumulan presiones financieras (la ANUIES estimó en 2025 un déficit acumulado por las universidades públicas de 50 mil millones de pesos desde 2019).
Pero el recorte presupuestal a la educación superior pública también termina por lesionar al gobierno ante las comunidades universitarias, pues los hechos contradicen que exista un compromiso real con la docencia, la investigación y la difusión de la cultura que realizan las instituciones educativas públicas.
El daño agregado es a las posibilidades de desarrollo del país.
Pero nada obliga a persistir con la asfixia a la educación superior pública.
Lo deseable es rectificar y aprovechar los cuatro años que le quedan a este gobierno de formulación de presupuestos para remontar el castigo financiero y fortalecer a las universidades públicas.
El presupuesto federal a la educación superior en 2026, de acuerdo con el Segundo Informe, ascendió a 186,033 millones de pesos.
El monto asignado al mismo rubro en 2018, a precios actuales, fue de 268,660 millones.
Para regresar a lo que se otorgaba en 2018 en un plazo de cuatro años, sería necesaria una ampliación, en términos reales, de 9.62 por ciento anual entre 2027 y 2030.
Lo anterior significaría que para 2027 el financiamiento federal a la educación superior tuviera un aumento en términos reales de 17.9 mil millones.
Para 2028, otro incremento real de 19.6 mil millones.
En 2029 de 21.5 mil millones y de 23.6 mil millones en 2030.
En total, es una suma adicional, acumulada en cuatro años, de 82.6 mil millones de pesos.
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